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Guerreiro de Lesenho (Museu Nacional de Arqueologia de Portugal)

Pieza central para entender la Edad del Hierro en el noroeste de la Península Ibérica, gracias a su riqueza iconográfica. Desempeñará una función nodal en la exposición como clave para contextualizar diferentes objetos arqueológicos que muestran conexiones formales, culturales o tecnológicas en relación con otros pueblos de la Edad del Hierro y también para relatar los primeros encuentros entre los pueblos galaicos y el imperio romano, a través de la iconografía de la caetra.

En las estatuas de guerreros galaicos, a caetra, el escudo, es el elemento de la panoplia más visible y relevante y siempre se representa de manera frontal. Será este el primer símbolo del noroeste peninsular, singularizado como tal, que represente visualmente al noroeste de Iberia en el corazón del Imperio en Roma, en los primeros tiempos de la conquista relatando los encuentros entre los pueblos galaicos y el imperio romano.

La vi en Lisboa y luego cuando la trajeron al Gaiás para la exposición "Galicia, un relato no mundo".

Corona de Recesvinto (Museo Nacional de Arqueología)



Del siglo V al XV, la colección de la Edad Media agrupa los objetos en torno a tres contextos culturales: el reino visigodo de Toledo (tesoro de Guarrazar), el mundo andalusí (botes y arquetas de marfil, elementos arquitectónicos y cerámicas) y los reinos cristianos (objetos cotidianos y religiosos de León, Asturias o Palencia). Las coronas y demás elementos de orfebrería que componían el Tesoro de Guarrazar, que se encontró en las afueras de la localidad toledana de Guadamur a finales del siglo XIX, permanece hoy repartido entre el MAN, el Palacio Real en Madrid y el Musée National du Moyen Age en París. En el primero podemos contemplar una de sus piezas más admiradas, la corona votiva del rey Recesvinto (649-672), de la que cuelgan las letras con su nombre como oferente.


Mosaicos de gladiadores (Museo Nacional de Arqueología)



En su colección de la Hispania Romana, el MAN cuenta con gran variedad de objetos fechados entre el siglo I a. C. y V d. C., algunos, incluso, procedentes de tierras itálicas o norteafricanas. El mosaico de gladiadores es un buen ejemplo del arte musivario romano. Con teselas de gran cromatismo, realizadas con diferentes tipos de mármoles, calizas y pastas vítreas, esta obra nos deja ver la importancia que tenían los Juegos gladiatorios durante el Imperio. El mosaico, datado en el siglo III, fue hallado en 1670 en el huerto Carciofolo, en el monte Celio, de Roma, dentro de una zona termal.


Relieves de Osuna (Museo Nacional de Arqueología)


En la antigua ciudad turdetana de Urso, hoy Osuna (Sevilla), durante las guerras entre Pompeyo y César (siglo I a. C.), para levantar una muralla se reutilizaron sillares con relieves escultóricos procedentes de la necrópolis ibérica. Estos relieves formaban parte de monumentos funerario-religiosos relacionados con el culto a un héroe. La iconografía de este conjunto de relieves, esculpidos en bulto casi redondo, está relacionada con temas militares y circenses y presenta, en especial por la indumentaria, clara influencia romana.


Dama de Baza (Museo Nacional de Arqueología)



También policromada, la Dama de Baza (primera mitad del siglo IV a. C.) resulta bastante peculiar por combinar su función como urna cineraria y contener gran cantidad de elementos de carácter simbólico. Su descubrimiento supuso un hito en el conocimiento de los antiguos íberos, ya que se encontró en su contexto original, dentro de una cámara subterránea durante la excavación de la necrópolis del cerro del Santuario de Baza (Granada). Ataviada con un ajuar de estilo orientalizante, la escultura podría representar a una mujer de la aristocracia heroizada mediante un ritual funerario.


Dama de Elche (Museo Nacional de Arqueología)



La Dama de Elche es uno de los tesoros más destacados del Museo Arqueológico Nacional. Hallada casualmente en el yacimiento de la Alcudia (Elche, Alicante), la escultura conserva todavía restos de policromía en los labios y zonas puntuales del rostro y vestimenta. Sobre su identidad, se han barajado varias posibilidades, desde que fuera una diosa hasta un personaje real de la aristocracia. De fuerte influencia griega, en la parte posterior tiene un orificio que ha dado lugar a interpretarla como recipiente funerario. Tampoco se tiene certeza sobre si la figura, fechada entre el siglo V a. C y la primera mitad de siglo IV a. C, en su origen sería sólo un busto o parte de una figura de pie.


Leona de Baena (Museo Nacional de Arqueología)



Encontrada en la provincia de Córdoba, la Leona de Baena (siglo V a. C.) es otro interesante ejemplo escultórico de una necrópolis ibérica. Tallado sólo por su cara frontal, el animal debía estar adosado a uno de los lados del monumento funerario que protegía. Aunque también se contemplan aquí influencias orientales y griegas, esta loba, tumbada en actitud amenazante, presenta una peculiar estética muy lineal y alejada del naturalismo.

Bicha de Balazote (Museo Nacional de Arqueología)


El Museo posee un excepcional conjunto de escultura ibérica, tanto por su calidad como por su cantidad. La denominada Bicha de Balazote (Albacete) es una de sus muestras más emblemáticas. Encontrada en el contexto de un monumento funerario, parecido al de Pozo Moro, la pieza, datada entre finales del siglo VI a. C. y principios del siglo V a. C., representa a un animal mítico con cuerpo de toro y cabeza humana y podría tener una función como protector y guardián de una tumba. Su estilo demuestra cierta influencia griega con matices orientales.


Monumento de Pozo Moro (Museo Nacional de Arqueología)




El ámbito cronológico-cultural de la Protohistoria que nos permite conocer el MAN a través de sus colecciones comprende los inicios de la Edad del Hierro y el Primer Milenio a. C. De las  numerosas piezas reunidas, procedentes de hallazgos y excavaciones arqueológicas en la Península, encontramos muestras funerarias tan valiosas como el monumento de Pozo Moro. La torre, ahora restituida, fue levantada a finales del siglo VI a. C sobre la tumba de un personaje de alto rango y es interpretada como influencia directa de los colonizadores fenicios instalados en el sur. En su construcción, con una estructura de tres partes diferenciadas, se puede ver el dominio de las técnicas de cantería. Alrededor se siguió enterrando a su descendencia, formando una gran necrópolis ibérica.


Estelas del Suroeste (Museo Nacional de Arqueología)

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Dentro de las colecciones de la Península Ibérica, la de Prehistoria nos acerca a la primera presencia del hombre en esta zona. Entre los interesantes objetos reunidos, llaman la atención las enigmáticas Estelas del Suroeste, de finales de la Edad del Bronce, encontradas a lo largo de la red viaria. Solían tener representaciones de guerreros rodeados de su armamento y otros elementos, como se ve en la de Solana de Cabañas (Cáceres), pero también las hay que muestran personajes femeninos o escenas. Durante un tiempo fueron interpretadas como monumentos funerarios. Hoy se considera que también podrían servir para marcar el control del territorio.


Orante de Gudea (Museo Nacional de Arqueología)


En el área dedicada a narrar la evolución del Museo y la formación de sus fondos, destacan colecciones como la de Oriente Próximo antiguo, que cuenta con un reducido número de piezas, fechadas entre la Prehistoria y la época romana. Estos objetos proceden sobre todo de Mesopotamia y Persia, cuna de las primeras civilizaciones y de la historia escrita de la humanidad. La escultura Orante de Gudea representa a un personaje sumerio con las manos juntas sobre el pecho en actitud de oración y está realizada en piedra en el Período Dinástico Primitivo III (2000 a. C.). Este modelo continuó repitiéndose durante varios siglos, incorporando ciertas evoluciones en su estilo.