Tal día como hoy del año 1898 estallaba en la bahía de La Habana el buque de la marina estadounidense Maine. Éste había sido enviado oficialmente a Cuba para proteger los intereses estadounidenses en el contexto bélico que se vivía, pues desde 1895 se venía desarrollando una insurrección armada contra el dominio español. El gesto fue recibido en España como poco amistoso, casi como una ingerencia, y el estallido del barco y la muerte de buena parte de la tripulación generaron un ambiente muy tenso. La opinión pública estadounidense (agitada por los medios de los magnates Hearst y Pulitzer) culpó a los españoles, lo que sumado a la desconfianza diplomática y a la falta de acuerdo para investigar la causa de la explosión acabó llevando a la guerra a finales de abril.
Rendición de Singapur
El 15 de febrero de 1942 el comandante de las fuerzas británicas que defendía Singapur, Arthur Percival, capituló ante los invasores japoneses, mandados por Tomoyuki Yamashita. La derrota británica se produjo en el contexto de la ofensiva japonesa sobre Asia oriental, que había avanzado por la península de Malaca de forma fulminante. Al resguardo de la noche del 8 de febrero las fuerzas japonesas cruzaron el estrecho de Johor y lanzaron un ataque terrestre sobre las posiciones británicas. Pese a los voluntariosos contraataques de los británicos, la defensa frente a un ataque terrestre había sido escasamente prevista, por lo que la plaza terminó capitulando. Este episodio ha pervivido en la memoria colectiva británica como la derrota más humillante padecida por el Imperio Británico.
Se estrena el bello Danubio Azul
Tal día como hoy se estrenaba en la sala Los Baños de Diana de Viena El bello Danubio azul, vals del compositor Johann Strauss hijo. El vals original tenía letra y estaba destinado a un coro masculino, ya que fue un encargo para el carnaval de aquel año de una agrupación coral vienesa. Pese a que el estreno no fue muy alentador, su interpretación en la Exposición Universal de París en el verano de aquel año comenzó a reportarle importantes elogios. Hoy es el vals más celebre de todos los tiempos y es la penúltima obra interpretada en el Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Filarmónica de Viena, además de estar considerado por muchos como el himno nacional oficioso de Austria.