Rembrandt Harmenszoon van Rijn, uno de los artistas más importantes y significativos de la pintura holandesa, falleció el 4 de octubre de 1669. A pesar de ser un pintor de gran talento que recibió el respeto y el reconocimiento que le correspondían en vida, sus últimos años los pasó en una situación de pobreza y acabó muriendo en la miseria.
Hijo de un acaudalado molinero, nació en Leiden en 1606 y recibió una educación esmerada, asistiendo a la escuela de latín y matriculándose en la Universidad de Leiden. Fue aprendiz de grandes pintores de la época como Jacob van Swanenburgh o Pieter Lastman pero decidió abrir su propio estudio alrededor de 1624. En su estilo pictórico se puede destacar un dominio absoluto en el uso de la luz y la sombra, que empleaba para centrar la dirigir del espectador y crear una atmósfera con gran profundidad. Desde 1628 aceptó aprendices y alumnos y en 1631 regresó a Ámsterdam.
Entre sus cuadros más famosos podemos destacar La lección de anatomía del Dr. Nicolaes Tulp, La ronda de noche o El retorno del hijo pródigo además de todos sus autorretratos. Los temas más recurrentes de la obra de Rembrandt fueron míticos, bíblicos o históricos y en todos ellos conseguía otorgar una profunda compasión hacia la humanidad. Los últimos años de vida del pintor estuvieron marcados por la desgracia tras la muerte de su esposa, su amante y su hijo Titus. Se vio obligado a vender su casa y sus posesiones.