El general y por entonces Presidente del Gobierno español Juan Prim y Prats sufrió, en la calle del Turco de Madrid, un terrible atentado que le costaría la vida tres días después. Ocurrió en la tarde del 27 de diciembre de 1870, cuando el militar viaja en su carruaje desde las Cortes hasta su residencia en el Ministerio de la Guerra y fue llevado a cabo por autores aún desconocidos que asaltaron su vehículo y le tirotearon con trabucos. El presidente moriría el 30 de diciembre por una infección en las heridas y provocaría grandes cambios en el futuro inmediato de la política española.
Personaje célebre donde los haya, Juan Prim comenzó su carrera militar combatiendo en las guerras carlistas contra quienes defendían la legitimidad de Carlos María de Isidro al trono español en lugar de la de Isabel de Borbón. Valiente y de una inteligencia y capacidad estratégica extraordinarias, Prim destacó rápidamente y su uniforme comenzó a llenarse de galones y medallas. Su papel como gobernador de Puerto Rico o en las guerras de Crimea y Marruecos le convirtieron en un personaje destacable en el panorama internacional y por ello fue uno de los principales conspiradores que, en 1868, encabezaron la Revolución Gloriosa y derrocaron a Isabel II.
Con la salida de la reina se constituyó un gobierno provisional que incluía a nombres como el propio Prim, el general Serrano, Sagasta o Figuerola. Se aprobó una constitución en 1869 y se concedió la regencia a Serrano mientras se buscaba un nuevo rey que ocupara el trono vacante, pero problemas como la insurrección cubana de 1868 o la oposición de los republicanos complicaron la labor del nuevo gobierno. Finalmente, y sobre todo gracias al empeño de Juan Prim, se eligió como rey al italiano Amadeo de Saboya. El nuevo monarca desembarcó en España el mismo día que Prim fallecía y sin la ayuda de su principal promotor, Amadeo de Saboya no llegó a ganarse el favor de los españoles que acabaron por hacerle abdicar y proclamaron la Primera República Española (1873-1874).
El atentado del general Prim es uno de los grandes crímenes sin resolver de la historia española y las sospechas de conspiración son numerosas y para nada infundadas teniendo en cuenta la cantidad de enemigos del presidente. Su muerte precipitó la caída de la monarquía Saboya y dio lugar a la primera intentona republicana en la historia del país, que tampoco tuvo un gran éxito.