En un día como hoy de 1963 comenzó en la ciudad alemana de Fráncfort del Meno el juicio de Auschwitz, en el que se encausó a veintidós responsables del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau, el mayor de los construidos por las autoridades nazis. Ya en 1947 se había celebrado un primer juicio en Cracovia (Polonia) en el que se encausó a sesenta y tres altos mandos del campo, incluyendo a su director, el comandante Rudolff Hoess. En este segundo juicio se procesó a oficiales de segundo y tercer rango, pero destacó por haber sido impulsado y desarrollado por autoridades alemanas. Concluyó en agosto de 1945 y a diferencia del primer proceso no hubo condenas a muerte.
Estados Unidos invade Panamá
Tal día como hoy de 1989 tuvo lugar una de las intervenciones más fulminantes de EE.UU. en América Latina. Ese día siete mil soldados estadounidenses invadían Panamá con la misión de capturar al dictador militar Manuel Antonio Noriega y restablecer la normalidad constitucional en el país. Las tropas se dirigieron principalmente al cuartel general de la Defensa, donde esperaban encontrar al general, que había huido alertado por sus servicios de inteligencia. Pese a los combates entre tropas panameñas y estadounidenses, el país estaba ya bajo control norteamericano. Noriega logró asilo temporal en la Nunciatura Apostólica, pero el 3 de enero siguiente no tuvo más remedio que entregarse a las fuerzas invasoras, que le llevaron a EE.UU., donde fue procesado por varios cargos, entre ellos narcotráfico.
Carolina del Sur se separa de los Estados Unidos
El 20 de diciembre de 1860, algo más de un mes después de que el republicano Abraham Lincoln ganara las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, la asamblea del estado de Carolina del Sur votó a favor de separarse de la unión con el resto de estados, convirtiéndose en el primer estado secesionista y sirviendo como la chispa de la que prendería la Guerra de Secesión (1861-1865).
La cuestión de la esclavitud se venía discutiendo desde tiempo atrás en el panorama político estadounidense. Gran parte de la economía de los estados sureños se basaba precisamente en el trabajo de los esclavos y esto hizo que la aristocracia rechazase cualquier mínima mención referente a la abolición. En Carolina del Sur, por ejemplo, el 57% de la población en 1860 eran esclavos. Desconfiando de Abraham Lincoln, que se había declarado abiertamente contrario a mantener la esclavitud, otros seis estados seguirían el ejemplo de Carolina del Sur y formarían la Confederación de Estados Sureños, a la que se unirían otros cuatro más después de la llamada de Lincoln a las armas. Resulta sorprendente saber que en Nueva York, un estado abolicionista y que defendía la Unión, fueron muchos los que apoyaron el secesionismo de Carolina del Sur basándose en el “espíritu revolucionario” del que habían nacido los Estados Unidos en 1776.
Confiados por su tradición militar, los estados sureños fueron los que comenzaron las hostilidades contra los del norte. Más concretamente, el primer ataque y desencadenante de la Guerra de Secesión ocurrió en Carolina del Sur, donde las tropas confederadas bombardearon el Fuerte Sumter en abril de 1961. La guerra se extendería hasta 1965, cuando la superioridad armamentística y el férreo mando de Ulises S. Grant consiguieron sobreponerse a los estados del sur.
Carrero Blanco es asesinado
El 20 de diciembre de 1973, a las 9:36 de la mañana, el coche en el que el almirante Luis Carrero Blanco viajaba salió despedido por los aires. Un comando de la banda terrorista ETA había activado un potente artefacto explosivo colocado bajo la calle que acabó con la vida del entonces presidente del Gobierno, su escolta y su chófer en la llamada ‘Operación Ogro’. Fue un magnicidio sin precedentes en España y un hecho que cambiaría el devenir de los acontecimientos en los años siguientes.
Carrero Blanco era el hombre fuerte de Franco desde antes de su nombramiento en junio de ese mismo año y muchos le veían como el sucesor natural del caduco dictador, además de ser el muro de contención contra cualquier tipo de política aperturista dentro del régimen. El atentado fue meditado y planeado con una maestría impropia tanto de los trabajos previos de la banda como de los miembros del comando que se encontraban en Madrid, jóvenes de menos de 30 años que difícilmente podrían haber tenido todos los conocimientos técnicos necesarios para construir el túnel bajo la calle y montar el complejo dispositivo explosivo (lo que suscitó la aparición de numerosas teorías que hablaban de una conspiración en la que podía estar implicada la CIA o el propio gobierno franquista). Los terroristas estuvieron más de un año en Madrid sin ser detectados, lograron acercarse a Carrero Blanco para buscar puntos ciegos en su seguridad y rutina e hicieron un despliegue de medios y recursos nunca visto en la banda. Los trabajos fueron realizados bajo el disfraz de unos obreros y la explosión fue camuflada, al menos en un primer momento, como un escape de gas.
Si bien es cierto que la muerte de Carrero Blanco supuso un endurecimiento en las medidas del régimen, el propio gobierno intentó cubrir los hechos con un tupido velo y una investigación mucho más relajada de lo que podría haberse esperado teniendo en cuenta la gravedad de los hechos. Arias Navarro fue elegido presidente poco tiempo después y, sin una figura que igualara a Carrero Blanco, el peso de la sucesión recayó definitivamente sobre el príncipe Juan Carlos de Borbón. Muchos expertos consideran que la muerte del almirante abrió el camino hacia una transición democrática.