Un día como hoy de 1998 el papa Juan Pablo II iniciaba otro de los numerosos viajes realizados durante su pontificado. Pero este no era uno más. En medio de una expectación internacional máxima, el pontífice que había contribuido al derrumbamiento del muro de Berlín aterrizaba en La Habana procedente de Roma. Durante el viaje, en una charla con periodistas, se mostró muy crítico con la Revolución cubana pero comprensivo con Castro, asegurando que reclamaría avances en derechos humanos en la isla y la revisión del embargo a Washington. Al aterrizar en la capital cubana, fue recibido por un Fidel Castro vestido de civil y unos niños le acercaron una cesta con tierra cubana, que besó. En su discurso al pie del avión resumió el propósito reconciliador del viaje con la frase: «Que Cuba se abra al mundo y el mundo se abra a Cuba». El papa fue multitudinaria y calurosamente recibido por los cubanos, abriendo así la que se consideró una visita histórica.
El rey de Francia Luis XVI es guillotinado
Luis XVI fue guillotinado el 21 de enero de 1793 tras ser derrocado por la revolución francesa en la plaza de la Revolución de París.
Un día después de ser declarado culpable de conspiración con potencias extranjeras y condenado a muerte por la Convención Nacional francesa, el rey Luis XVI fue ejecutado mediante guillotina.
La política de Luis XVI de no aumentar los impuestos y coger préstamos internacionales, incluso para financiar la Revolución Americana, aumentó la deuda de Francia, lo que desató la Revolución Francesa. A mediados de la década de 1780, el país estaba cerca de la bancarrota, lo que obligó al rey a apoyar reformas fiscales radicales que no eran favorables para nadie, ni para los nobles ni para el pueblo.
Empeoró las cosas al escapar a menudo a actividades más placenteras como la caza y la cerrajería. Los historiadores modernos atribuyen este comportamiento a una depresión clínica que lo dejó propenso a la indecisión paralizante.
El 21 de septiembre de 1792, la Asamblea Legislativa proclamó la Primera República Francesa. A lo largo del mes de noviembre, se descubrieron pruebas de los tratos secretos de Luis XVI y las intrigas contrarrevolucionarias, y él y su familia fueron acusados de traición. Luis fue declarado culpable por la Asamblea Nacional y condenado a muerte.
Tras pasar por la guillotina el 21 de enero, su mujer, María Antonieta, fue declarada culpable de traición por un tribunal, y el 16 de octubre, nueve meses después, siguió al rey de Francia en el destino de la guillotina.
Su pequeño hijo, Louis-Charles, murió en prisión donde las condiciones de vida fueron horribles Su hija María Teresa fue liberada de la prisión en diciembre de 1795 bajo la custodia de su familia en Austria.