En 1903, los hermanos Orville y Willbur Wright realizaron el primer vuelo tripulado de la historia. Tras varios fracasos y numerosos problemas técnicos, estos hermanos consiguieron realizar un vuelo que duró 12 segundos y recorrió una distancia de 37 metro con un viento de 38km/h. La prueba de los Wright fue contemplada por menos de una decena de personas pero quedó grabada gracias a la fotografía de John Daniels. Ese mismo día realizarían otros cuatro vuelos y en el último el avión se mantuvo en el aire durante 58 segundos.
La fascinación de los hermanos por la posibilidad de volar no era algo nuevo. Ambos habían estudiado en profundidad los estudios de Otto Lilienthal y las más de 2.000 pruebas con planeadores sin motor y comenzaron a realizar sus propios diseños en el taller de bicicletas que ambos regentaban en Dayton, Ohio. Tuvieron que enfrentarse a problemas como el de controlar la maniobrabilidad o el hecho de que los motores de la época no eran ni lo bastante potentes ni lo bastante ligeros, pero consiguieron resolverlos y seguir adelante.
El Flyer I, que así lo bautizaron, estaba hecho de una estructura de madera de abeto y fresno. Las alas eran listones de madera recubiertos de tela y tensores de acero y el motor, construido por los propios Wright para que cumpliese sus exigencias, pesaba 90 kilos y tenía una potencia equivalente a 12 caballos. El primitivo aeroplano fue llevado hasta lo alto de la colina Kill Devil en Carolina del Norte, donde los Wright ya habían realizado intentos previos, y manejado por Orville Wright.
El éxito obtenido llevó a los hermanos a seguir trabajando y desarrollando nuevos diseños. En 1908, solo cinco años después, uno de sus aviones recorrió 100 kilómetros en apenas dos horas.