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El 11 de septiembre de 1973 es una de las fechas más hondamente gravadas en la historia de Chile. Ese día, tras varias horas de sitio y bombardeo en el Palacio Presidencial de la Moneda, moría bajo el fuego de los golpistas el presidente chileno Salvador Allende. Líder de la izquierda política chilena, Salvador Allende ganó por primera vez las elecciones en 1970, desarrollando una intensa política de nacionalizaciones del sector minero e industrial. En plena crisis económica, en 1973, volvió a revalidar su triunfo electoral lo que terminaría provocando la intervención violenta del ejército en la vida política del país. El 11 de septiembre el general Augusto Pinochet encabezó un golpe de Estado que terminaría con la muerte de Allende tras sus reiteradas negativas a rendir la democracia chilena a las armas, y con la imposición de una dictadura militar.
Tal día como hoy del año 1973 tuvo lugar uno de los hechos más importantes de la historia estadounidense del siglo XX. Las tropas norteamericanas abandonaron Vietnam tras once años de permanencia y conflicto bélico. Ese día se celebró en Saigón la ceremonia de retirada de la bandera estadounidense como símbolo del fin de la presencia militar americana en Vietnam. La entrada de Estados Unidos en el conflicto se produjo en el contexto de la Guerra Fría como parte de la lucha contra el comunismo. La participación en una guerra que pronto se reveló cruel e interminable, dividió profundamente a la opinión pública norteamericana y sirvió de caldo de cultivo para el nacimiento de un fuerte movimiento pacifista entre la sociedad civil. La fractura social planteada por la guerra de Vietnam ha encontrado uno de sus mejores reflejos en el cine.
Tal día como hoy de 1973 abrió oficialmente sus puertas el World Trade Center, el proyecto arquitectónico más ambicioso realizado en Nueva York en la segunda mitad del siglo XX. El complejo de siete edificios, construidos sobre una superficie de 16 acres, destacaba sobre todo por sus llamativas torres gemelas, diseñadas por el arquitecto Minoru Yamasaki. Los dos enormes rascacielos (de 110 plantas cada uno) fueron en aquel momento los más altos del mundo. El complejo acogía oficinas, tiendas, restaurantes, un hotel y hasta una comisaría de policía. Además en sus subterráneos albergaba un importante núcleo de comunicación entre Nueva York y Nueva Jersey. Su imagen acabó definiendo el perfil de la ciudad durante años, hasta que el 11 de septiembre de 2001 el ataque terrorista perpetrado por islamistas radicales acabó con la destrucción de las torres.
El 20 de diciembre de 1973, a las 9:36 de la mañana, el coche en el que el almirante Luis Carrero Blanco viajaba salió despedido por los aires. Un comando de la banda terrorista ETA había activado un potente artefacto explosivo colocado bajo la calle que acabó con la vida del entonces presidente del Gobierno, su escolta y su chófer en la llamada ‘Operación Ogro’. Fue un magnicidio sin precedentes en España y un hecho que cambiaría el devenir de los acontecimientos en los años siguientes.
Carrero Blanco era el hombre fuerte de Franco desde antes de su nombramiento en junio de ese mismo año y muchos le veían como el sucesor natural del caduco dictador, además de ser el muro de contención contra cualquier tipo de política aperturista dentro del régimen. El atentado fue meditado y planeado con una maestría impropia tanto de los trabajos previos de la banda como de los miembros del comando que se encontraban en Madrid, jóvenes de menos de 30 años que difícilmente podrían haber tenido todos los conocimientos técnicos necesarios para construir el túnel bajo la calle y montar el complejo dispositivo explosivo (lo que suscitó la aparición de numerosas teorías que hablaban de una conspiración en la que podía estar implicada la CIA o el propio gobierno franquista). Los terroristas estuvieron más de un año en Madrid sin ser detectados, lograron acercarse a Carrero Blanco para buscar puntos ciegos en su seguridad y rutina e hicieron un despliegue de medios y recursos nunca visto en la banda. Los trabajos fueron realizados bajo el disfraz de unos obreros y la explosión fue camuflada, al menos en un primer momento, como un escape de gas.
Si bien es cierto que la muerte de Carrero Blanco supuso un endurecimiento en las medidas del régimen, el propio gobierno intentó cubrir los hechos con un tupido velo y una investigación mucho más relajada de lo que podría haberse esperado teniendo en cuenta la gravedad de los hechos. Arias Navarro fue elegido presidente poco tiempo después y, sin una figura que igualara a Carrero Blanco, el peso de la sucesión recayó definitivamente sobre el príncipe Juan Carlos de Borbón. Muchos expertos consideran que la muerte del almirante abrió el camino hacia una transición democrática.
Abebe Bikila es célebre por haber realizado una proeza atlética sin parangón. Se trata del primer africano en alzarse con el oro en unos Juegos Olímpicos, los de 1960 en Roma, tras recorrer 42 kilómetros descalzo, y con una marca de 2 horas, 15 minutos y 16 segundos. Durante la carrera, no calzó zapatillas, lo que para muchos es una proeza en el mundo del atletismo.
No obstante, la ausencia de zapatillas fue una mera anécdota para lo que supuso su intervención en los Juegos Olímpicos de Roma: la victoria del etíope supuso el símbolo de la entrada en la modernidad de un país post- fascista.
El 16 de septiembre de 1973, tras varios días retenido en el entonces llamado Estadio Chile y de haber sido brutalmente torturado, el cantautor Víctor Jara fue asesinado por militares de la recientemente instaurada dictadura de Pinochet.
El día 11 de ese mismo mes, mientras los aviones bombardeaban el Palacio de la Moneda y Salvador Allende se quitaba la vida, Víctor Jara fue arrestado y llevado junto a miles de presos políticos al estadio de fútbol de la ciudad de Santiago de Chile. Allí pasó desapercibido unos días oculto entre la multitud hasta que un suboficial conocido como ‘El Príncipe’ le reconoció y, después de darle una paliza allí mismo, ordenó llevarlo a un pasillo. Víctor Jara fue golpeado, torturado, le cortaron las manos y la lengua y después lo mataron a disparos (44 impactos, concretamente). Su cuerpo fue enterrado bajo el mayor de los secretos y su exhumación para poder darle un funeral digno no se produjo hasta 2009.
De origen campesino, Víctor Jara hizo de la música su medio predilecto para compartir con el mundo su carácter sensible y fuerte conciencia social. Aunque durante los años 60 se daría a conocer como uno de los mejores directores de teatro de Chile, sería con su guitarra como lograría pasar a la historia. De ideología abiertamente marxista y afiliado al Partido Comunista de Chile, su música conservaba elementos del folklore de su país y sus letras trataban la injusticia y desigualdad social, la situación de las clases bajas, la dura vida del obrero y del campesino y la defensa de la revolución y del reparto equitativo de la tierra. Entre sus canciones más conocidas se encuentran Te recuerdo, Amanda, La canción del soldado, Duerme negrito, Juan Sin Tierra o A desalambrar.
Desde 1970, Jara aumentó su presencia pública y su compromiso político apoyando al Partido Unidad Popular y la candidatura de Salvador Allende. El chileno se convertiría en uno de los cantautores más reconocidos e icónicos del siglo XX, en parte debido a su triste final. En 2003 el estadio donde Jara y fue asesinado pasó a llevar su nombre y en 2018 la justicia chilena condenó a ocho exmilitares que participaron en la tortura y asesinato del cantante de la revolución chilena.
El 11 de septiembre de 1973, el golpe de Estado militar liderado por el general Augusto Pinochet y promovido y financiado por los Estados Unidos a través de la CIA salía triunfal y se hacía con el control del país. El entonces presidente, el socialista Salvador Allende, había tomado la decisión de permanecer en el Palacio de la Moneda para coordinar la respuesta del gobierno y defender su cargo como presidente electo. Tras dar un último mensaje al pueblo chileno a través de Radio Magallanes y sabiéndose cercado por los aviones y tanques golpistas, Allende decidió quitarse la vida para no caer en manos de los militares.
Médico de profesión, Allende fue haciéndose un hueco en política y ocupó diversos cargos de mayor o menor importancia. En 1970, como miembro del partido Unidad Popular y en su cuarto intento como candidato, Salvador Allende consiguió una ajustada victoria en las urnas que fue respaldada en el Congreso en octubre de ese año. Era el primer presidente comunista que llegaba a la presidencia a través de las urnas y desde un primer momento promovió reformas de carácter socialista y pacífico.
A las consecuencias a corto plazo que tuvieron las medidas tomadas por Allende y la falta de apoyo o soporte de las grandes fortunas chilenas y los sectores de derecha hay que sumar el empeño estadounidense que desde el principio tuvo en derrocar al presidente chileno. Henry Kissinger y Richard Nixon comenzaron así una serie de operaciones encubiertas que aumentarían el descontento social y asegurarían el éxito del levantamiento militar. Por miedo a una segunda Cuba, los Estados Unidos provocaron y consintieron una brutal dictadura que duró 17 años y en la que la violación de los derechos humanos, las torturas y los asesinatos fueron una constante.
El 20 de julio de 1973 fallecía en Kwoloon Tong, Hong Kong (China), el artista de artes marciales, escritor y actor chino, Bruce Lee. Entre sus obras más destacadas se encuentran “El Tao del Jeet Kune Do” o “8 puertas internas del dolor”. Como actor, su carisma contagió a millones de seguidores en todo el mundo, extendiendo la fama de las artes marciales por doquier. “Operación Dragón”, “Puño de furia”, “El regreso del Dragón” o “Juego de la muerte”, se encuentran entre sus películas más aclamadas. Lee falleció a los 32 años por un edema cerebral de causa desconocida.
El 7 de mayo de 1973 el diario The Washington Post gana el prestigioso Premio Pulitzer por su investigación en el caso Watergate.
El Premio Pulitzer de 1973 al periodismo como servicio público fue otorgado a The Washington Post por su investigación del caso Watergate, un asunto que comenzó con un intento de fastidiar a la Sede Nacional Demócrata y se convirtió en un escándalo nacional.
Los Premios Pulitzer son anunciados oficialmente por los administradores de la Universidad de Columbia y están divididos en tres categorías: periodismo, letras y música. Ese año, el premio al diario Washington Post haría historia.
El 17 de mayo de 1973, el senador Sam Ervin, demócrata de Carolina del Norte, participó en la primera audiencia pública del Comité Selecto del Senado sobre Actividades de Campaña Presidencial, más conocido como el Comité del Senado Watergate cuyo resultado fue casi insondable.
Los meses siguientes veríamos el testimonio de funcionarios de la Casa Blanca y preguntas de los senadores sobre si se habían cometido "actividades ilegales, impropias o poco éticas" en relación con la campaña de reelección del presidente Richard Nixon en 1972. Lo que comenzó como una historia sobre un allanamiento en el cuartel general demócrata en el complejo Watergate el verano anterior finalmente terminó en la caída y renuncia del presidente Nixon el 9 de agosto de 1974.
Décadas después, aún recordamos el proceso que convulsionó Estados Unidos -y del que no había precedentes-, pues el destape del escándalo culminó con la imputación de algunos consejeros muy cercanos al presidente y con su propia dimisión en 1974.
Los dos periodistas protagonistas de la historia fueron Carl Bernstein y Bob Woodward, quienes investigaron a fondo para desenredar una compleja maraña cuyos hilos apuntaban a la Casa Blanca a través del Comité para la Reelección del Presidente (CRP) de Richard Nixon, gracias a la ayuda de un informante anónimo que se hizo llamar Deep Throat (Garganta Profunda).