El 14 de julio de 1881 el forajido William H. Bonney, más conocido como Billy el Niño, fue emboscado y tiroteado por el sheriff Pat Garrett y sus hombres cuando intentaba escabullirse de un rancho de Fort Sumner (Nuevo México).
Son muchas las incógnitas existentes en torno a la figura del legendario ladrón de ganado. Se sabe que nació en Nueva York en 1859 o 1860 y que su familia se mudó a las tierras del oeste (a Kansas City en un primer momento) cuando era muy joven. De él se dice que era un niño alegre y educado pero que, al morir su madre, su padrastro se desentendió de su educación y el joven William acabó pasando demasiado tiempo en las tabernas y salones de la ciudad. Comenzó su carrera criminal robando ganado y caballos y cometió su primer asesinato a los 16 años. En sus idas y venidas acabó llegando a Lincoln (Nuevo México), donde el ganadero John Tunstall le dio un trabajo honrado y decente, pero por desgracia este fue asesinado y Billy emprendió una persecución contra los culpables que lo convirtió en forajido.
Billy el Niño, que aprendió a hablar español y sentía fascinación por la figura de Hernán Cortés, fue visto por muchos como un héroe que quería vivir en libertad y se rebelaba contra el sistema. Varios documentos hablan de que cometió 21 asesinatos a lo largo de su vida pero solo se han confirmado poco más de una decena. Su fama llegó al gobierno federal y este promovió su captura vivo o muerto. Billy fue arrestado por el sheriff Patt Garrett, antiguo compañero de cartas suyo, a finales de 1880 pero logró escapar y desaparecer durante unos meses. Garrett lo encontró en un rancho de Fort Sumner y, según las versiones, o lo mató durante un tiroteo o acabó con él por la espalda cuando Billy intentaba huir. Hay otra teoría que afirma que Billy el Niño escapó y vivió el resto de su vida como un granjero cualquiera llamado Robert.