La Administración de Medicamentos y Alimentos de EE.UU. (FDA en inglés) aprobó el 9 de mayo de 1960 la primera pasta comercializada para el control de embarazos Enovid-10, hecha por la Compañía G.D Searle, de Chicago, Illinois. El desarrollo del medicamento estuvo inicialmente a cargo de su pionera Margaret Sanger y financiado por Katherine McCormick. Con la esperanza de incentivar el desarrollo de anticonceptivos más prácticos a los usados en aquel entonces, Sanger abrió su primera clínica de control de embarazo en los Estados Unidos en 1916.