El compositor polaco Frédéric Chopin murió a la temprana edad de 39 años en un apartamento de París a causa de una complicación derivada de la tuberculosis que padecía. Dicen que el músico tenía pánico a ser enterrado vivo, debido a lo cual encargó a su hermana que, a su muerte, llevara su corazón a Polonia. Otras personas atribuyen la causa de esta extraña petición al fuerte sentimiento patriótico del compositor.
Sea como fuere, su hermana cumplió el encargo y consiguió trasladar el órgano de manera clandestina hasta Varsovia, y allí se mantuvo hasta la Segunda Guerra Mundial. Este no fue el final de periplo, ya que al caer la ciudad en manos de los nazis, un general de las SS lo habría custodiado para protegerlo de la contienda. Al finalizar esta, el corazón fue devuelto a la iglesia de Santa Cruz, en Varsovia.
En el año 2017, un estudio publicado en la revista American Journal of Medicine revelaba los resultados de una autopsia practicada al corazón de Chopin, confirmando el diagnóstico de pericarditis, una complicación derivada de la tuberculosis crónica que padecía el compositor.