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la Alemania nazi firma la rendición incondicional. Día de la Victoria en Europa para los Aliados. Tiene lugar una masacre en Sétif, Guelma y Kherrata a manos de la armada francesa dejando 56.000 muertos.
Tal día como hoy, 20 de los 37 estados que se habían reunido en Londres en la Conferencia de las Naciones Unidas para el establecimiento de una organización educativa y cultural, firmaron un documento trascendental, la Constitución de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura). Uno de los mayores retos de los países aliados durante la Segunda Guerra Mundial fue el de cómo plantear la reconstrucción de los sistemas educativos para evitar que el rencor desencadenase futuros conflictos. Querían evitar así lo sucedido tras la Primera Guerra Mundial. Con este objeto se había celebrado ya una conferencia de Ministros Aliados de Educación en 1942. Una vez concluida la contienda, la misión de crear una cultura internacional de la paz y la solidaridad entre los pueblos se convirtió en una urgencia internacional. Con ese fin se creó la UNESCO.
Lucila Godoy Alcayaga, conocida internacionalmente por su pseudónimo literario, Gabriela Mistral, nació en Vicuña (Chile) en 1889. Su infancia estuvo marcada por la formación no reglada que recibió de manos de su hermanastra Emelina y del periodista Bernardo Ossandón, en cuya biblioteca se encontraría con la gran literatura. La publicación de sus primeros artículos y versos en el periódico El Coquimbo, le valdría el rechazo de su ingreso en la Escuela Normal de maestras cuando tenía 16 años. Su respuesta en forma de artículo en defensa del derecho de la mujer a instruirse serviría para que fuese admitida, y desde entonces la docencia ocuparía un lugar central en su vida. El suicidio de su novio cuando tenía 20 años daría pie a sus Sonetos de la muerte, a los que sucederían otras muchas composiciones que pronto alcanzarían reconocimiento internacional. Su contribución a las letras desde su poesía centrada en el amor, la angustia y la naturaleza haría que tal día como hoy de 1945 la Academia Sueca le otorgase el Premio Nobel de Literatura.
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El 29 de octubre de 1945 los almacenes Gimbels de Nueva York ponían a la venta un nuevo producto, el bolígrafo, del que vendieron 30.000 unidades en la primera semana. El artilugio había sido inventado por el húngaro Laszlo Joszef Biro, que junto a su hermano Gyorgy obtuvo su primera patente en 1938. Dos años más tarde los hermanos huyeron del nazismo hacia Argentina, donde comenzaron a producirlo en pequeña cantidad. El empresario estadounidense Milton Reynolds lo descubrió en un viaje a Buenos Aires, pero cuando quiso hacerse con los derechos para producirlo en su país se encontró con que la compañía Everhard Faber se le había adelantado. Pese a ello no se rindió y logró desarrollar su propia patente, que puso a la venta en Gimbels.
Un día como el de hoy de 1945 se firmó a bordo del buque USS Missouri, anclado en la bahía de Tokio, el acta de rendición del Imperio de Japón. Tras el lanzamiento por Estados Unidos de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki (6 y 9 de agosto) y la declaración de guerra por la URSS (8 de agosto), Japón no tuvo más remedio que aceptar la situación y comenzar a negociar la paz con los Aliados. Éstos no aceptaron otros términos que no fuesen la rendición incondicional de todas las fuerzas armadas japonesas dondequiera que se hallasen. El breve documento final, de apenas ocho párrafos, fue redactado por el Departamento de Guerra de Estados Unidos y aprobado por el presidente Truman. A las 09:04 a.m. fue firmado por los representantes japoneses y unos minutos más tarde por el general Douglas MacArthur, comandante supremo de las fuerzas aliadas. Con aquel acto se puso punto final a la Segunda Guerra Mundial.
Tal día como hoy de 1945, a las 05:30 a.m. se realizó el experimento Trinity, consistente en la detonación en pruebas de la primera bomba atómica de la Historia. Los científicos del proyecto Manhattan tenían dudas acerca de la efectividad del arma nuclear que estaban desarrollando así como de la cantidad de energía que liberaría. Se escogió un lugar apartado del campo de pruebas de Alamogordo, llamado Jornada del Muerto. Los preparativos arrancaron en el mes de mayo, incluyendo la construcción de tres búnkeres de observación para los científicos. Aquella madrugada, cuando explotó la bomba se produjo un resplandor cegador seguido en segundos por la elevación de una bola de fuego sobre el área de la explosión que se fue elevando hasta adquirir la forma de un hongo. La era nuclear había nacido y las armas nucleares estaban listas para entrar en acción.
Adolf Hitler se suicidó el 30 de abril con las tropas alemanas totalmente diezmadas y en estado de rendición. Los rusos habían entrado hasta el mismísimo corazón de Berlín y a los alemanes les quedaba poco que hacer. Tras seis años de guerra, millones de muertos y desparecidos, y las peores atrocidades que el ser humano ha podido cometer, los alemanes no tuvieron más opción que anunciar su rendición. El Tercer Reich llegaba a su fin.
Una delegación enviada por Dönitz al cuartel de Montgomery presentó un acuerdo de rendición el 4 de mayo pero Eisenhower no lo firmó. Consideró que no era todo lo incondicional que debería. Se ordenó rectificar el documento y finalmente el 7 de mayo a las 2:41h, el general Jodl y el general de división Bedell Smith firmaron el acuerdo de rendición. Este se ratificó definitivamente el 9 de mayo en Berlín con la firma del mariscal Zhúkov por parte rusa, del teniente general Tedder por parte norteamericana y del mariscal de campo Keitel por parte alemana.
El 22 de marzo de 1945 tuvo lugar la creación de la Liga de Estados Árabes, más conocida como la Liga Árabe, en El Cairo. Los Estados firmantes fueron Egipto, Arabia Saudí, Yemen, Irak, Transjordania, Siria y Líbano. La constitución de la Liga se inspiró los ideales de panarabismo vinculados al proceso de independencia de los países árabes de Oriente Próximo, Medio y el norte de África iniciado en el período de entreguerras y acentuado tras la Segunda Guerra Mundial. La Liga tenía por objeto estrechar las relaciones entre los Estados miembros, coordinar sus políticas y contribuir a la preservación de su independencia. En los años sucesivos se unieron a la Liga 14 países más (Libia, Sudán, Marruecos, Túnez, Kuwait, Argelia, Yemen del Sur, Qatar, Bahréin, Omán, Emiratos Árabes Unidos, Mauritania, Somalia y Yibuti) así como la OLP en 1964.
En la madrugada del 10 de marzo de 1945 las fuerzas militares estadounidenses dieron una vuelta de tuerca más en el cerco al que estaban sometiendo a Japón durante la Segunda Guerra Mundial. Desde mediados de 1942 habían logrado detener el avance japonés en el pacífico y a lo largo de 1943 y 1944 habían logrado ir apoderándose sus conquistas en el Pacífico suroriental. La culminación llegaría con la toma de Okinawa e Iwo Jima, territorios japoneses, a comienzos de 1945. Desde allí la aviación de EE.UU. comenzó una campaña de bombardeos similares a los que habían diezmado a Alemania los meses anteriores. El objetivo de aquella noche fue Tokio, sobre la que se volaron más de trescientos bombarderos B-29, que lanzaron su carga durante más de tres horas. A este bombardeo siguieron en los días posteriores otros en Nagoya, Osaka y Kobe.
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Tal día como hoy de 1945 comenzaba la ofensiva aérea aliada contra la ciudad alemana de Dresde. Ésta se hallaba atestada de gente que huía del cada vez más próximo ejército soviético. El 13 de febrero trescientos aviones británicos lanzaron un bombardeo incendiario que convirtió el centro de la ciudad histórica (que por su valioso patrimonio era conocida como “la Florencia del Elba”) en un infierno. Los dos días siguientes fueron los bombarderos estadounidenses los que pasaron a la acción. En total se lanzaron mil trescientas toneladas de bombas que arrasaron por completo la ciudad. La operación resultó polémica desde muy pronto, ya que se alzaron voces que afirmaban que el ataque no tuvo objetivos militares concretos y que era innecesario, ya que la guerra estaba prácticamente ganada. El número de bajas también ha sido objeto de gran controversia desde entonces.
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El 27 de enero de 1945 las tropas soviéticas entraron en el campo de concentración de Auschwitz. Se trataba del mayor complejo de campos de concentración creado por el régimen nazi y administrado por las SS. Situado cerca de Oswiecim, Auschwitz tenía como finalidad la reclusión de los considerados como enemigos del régimen nazi, el suministro de mano de obra forzada y la eliminación física de los recluidos.
Fue en el principal de los tres campos mayores que formaban Auschwitz, en el que se empleó por primera vez el mortífero gas Zyklon B como medio de exterminio.
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Más de 900.000 judíos fueron asesinados en Auschwitz, así como unos 74.000 polacos, 21.000 gitanos rumanos, 15.000 prisioneros de guerra soviéticos y cerca de 15.000 ciudadanos de otras nacionalidades.
En enero de 1945, ante el avance de las tropas soviéticas y el inminente derrumbe del nazismo, las SS comenzaron a realizar ejecuciones masivas de presos y a evacuar el complejo. Pese a ello, las tropas soviéticas encontrarían a su llegada cerca de 7.000 prisioneros que fueron liberados.
Un día como hoy de 1945 murió en Warm Springs, Georgia, Franklin Delano Roosevelt, el 32º presidente de los EE.UU. El gran programa económico que lanzó en la década de los 30 para luchar contra la Gran Depresión (el New Deal) fue perdiendo terreno en su labor desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial. La política internacional fue ocupando cada vez más esfuerzos y desde el ataque a Pearl Harbor en 1941 fue la política bélica la que lo absorbió todo. Desplegó una inmensa energía tanto diplomática con los aliados como militar con sus colaboradores, interviniendo en el diseño de la estrategia y en la elección de los mandos para las operaciones. Desde comienzos de 1944 la preocupación de los médicos por su estado de salud era evidente. Cuando la victoria sobre Alemania era cuestión de días murió de un derrame cerebral a los 63 años de edad.
El 20 de noviembre de 1945, meses después del final de la Segunda Guerra Mundial, comenzaban los Juicios de Núremberg. Durante los meses que duró el proceso, que finalizó el 1 de octubre de 1946, la sociedad alemana (y la mundial) pudo revivir los crueles crímenes contra la humanidad cometidos durante el régimen del Tercer Reich. Una larga lista de pruebas documentales y el testimonio de testigos dieron fe de los asesinato en masa cometidos durante aquellos negros años, en los que los nazis operaron en decenas de campos de concentración repartidos por toda Europa, en los que los ‘enemigos de la nación alemana’ fueron enviados a los trabajos forzados, a la tortura y a la muerte. Durante el Holocausto fueron asesinadas entre 15 y 20 millones de personas, 6 millones de ellas judíos.
En aquellos días, se decidió la suerte de 24 líderes nazis, entre ellos, Rudolf Hess, Hermann Göering, Joachim von Ribbenntrop o Alfred Rosenberg. Todos ellos fueron testigo de las pruebas, que atestiguaban las atrocidades cometidas bajo su mando. Sin embargo, muchos se limitaron a afirmar que solo cumplían órdenes.
Los juicios de Núremberg fueron el punto de partida del establecimiento del Derecho natural, es decir, de un marco de derechos humanos que hay que considerar por encima de las leyes de un país dominado por el odio y la falta de cordura. Los acusados fueron condenados por crímenes contra la paz, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. En total, hubo 12 condenas a muerte, tres cadenas perpetuas, cuatro penas de prisión, tres absueltos y dos casos sin condena.
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Al final de la Segunda Guerra Mundial, las primeras tropas estadounidenses entraron en la península de Corea al sur del paralelo 38 para recibir la rendición japonesa; al norte del paralelo, las tropas japonesas se rindieron a las fuerzas soviéticas.
El 2 de septiembre de 1945 se firmaría el documento de rendición de Japón que significaría el fin de la cruenta Segunda Guerra Mundial.
La madrugada del domingo 2 de septiembre de 1945, a bordo del nuevo acorazado U.S.S. Missouri y ante representantes de nueve naciones aliadas, los japoneses firmaron finalmente su rendición en la bahía de Tokio, poniendo fin a la Segunda Guerra Mundial. En la ceremonia, el general MacArthur declaró que los japoneses y sus conquistadores no se reunieron "con un espíritu de desconfianza, malicia u odio, sino que nos corresponde a nosotros, vencedores y vencidos, elevarnos a esa dignidad superior que beneficia a lo sagrado. propósitos que estamos a punto de cumplir ".
A pesar de estas palabras, ninguno de los delegados japoneses fue saludado por ninguno de los oficiales de alto rango. El general Carl A. Spaatz reveló más tarde que los aviones estadounidenses estaban preparados con bombas para detener cualquier acto traicionero de última hora por parte de los japoneses. Pero, afortunadamente, eso nunca sucedió.
Al ver una cubierta llena de altos oficiales aliados en el U.S.S. Missouri podría haber presentado un objetivo tentador para un ataque suicida final... pero no tuvo lugar. No hubo actos a la desesperada.
En el verano de 1945, la derrota de Japón era una conclusión prácticamente inevitable. La marina y la fuerza aérea japonesas fueron destruidas. El bloqueo naval aliado de Japón y el bombardeo intensivo de ciudades japonesas habían devastado el país y su economía. Con Okinawa capturada por los estadounidenses a finales del mes de junio, una isla japonesa desde la que los aliados podrían lanzar una invasión de las principales islas de origen japonesas... la "Operación Olímpica" se estableció para noviembre de 1945. Iba a ser el ataque marítimo más sangriento de la historia de la humanidad y probablemente 10 veces más costoso en vidas humanas que la invasión de Normandía.
La decisión del presidente de los Estados Unidos, Harry Truman, quien ordenó el 6 de agosto, que el bombardero B-29 estadounidense Enola Gay lanzara una bomba atómica sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, matando a unas 80.000 personas e hiriendo fatalmente a miles más, impulsó a los japoneses a reflexionar sobre la rendición incondicional de todas las fuerzas armadas japonesas. Aunque, aún quedarían algunos pasos más por dar, antes de esta capitulación, pues la mayoría se resistía a esta rendición incondicional.
Después de que el emperador Hirohito preparara un texto acepando su derrota, Estados Unidos aceptaría de inmediato la rendición de Japón.
El emperador Hirohito acudió a la radio nacional por primera vez en su mandato para anunciar la noticia. Dijo a sus súbditos, "hemos resuelto allanar el camino para una gran paz para todas las generaciones venideras al soportar lo insoportable y el sufrimiento de lo insoportable".
Las banderas de Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética y China ondeaban sobre la cubierta del Missouri ese 2 de septiembre. Cuando terminó la ceremonia de apenas 20 minutos, la guerra más devastadora de la historia de la humanidad había terminado.
El 17 de agosto de 1945, el líder Sukarno declaró la independencia de Indonesia de los Países Bajos y, después de que los holandeses transfirieron la soberanía cuatro años después, se desempeñó como primer presidente del país (1949–1967).
Indonesia se conocía anteriormente como las Indias Orientales Holandesas. Aunque Indonesia no se convirtió en el nombre oficial del país hasta el momento de la independencia, el nombre fue utilizado ya en 1884 por un geógrafo alemán; se cree que deriva del griego indos, que significa ‘India’, y nesos, que significa ‘isla’.
Después de un período de ocupación por los japoneses (1942–45) durante la Segunda Guerra Mundial, Indonesia declaró su independencia de los Países Bajos en 1945. Sin embargo, su lucha por la independencia continuó hasta 1949, cuando los holandeses reconocieron oficialmente la soberanía de Indonesia. No fue hasta que las Naciones Unidas (ONU) reconoció el segmento occidental de Nueva Guinea como parte de Indonesia en 1969 que el país tomó su forma actual. El antiguo territorio portugués de Timor Oriental se incorporó a Indonesia en 1976. Sin embargo, tras un referéndum organizado por la ONU en 1999, Timor Oriental declaró su independencia y se convirtió en soberano en 2002.
El archipiélago indonesio representa una de las áreas más inusuales del mundo: abarca una unión importante de las placas tectónicas de la Tierra y ha servido durante milenios como un nexo entre los pueblos y las culturas de Oceanía y Asia continental. Estos factores han creado un entorno y una sociedad muy diversos que a veces parecen estar unidos solo por la susceptibilidad a la actividad sísmica y volcánica, la proximidad al mar y un clima tropical húmedo. Sin embargo, un gobierno centralizado y un lenguaje común han proporcionado a Indonesia cierto sentido de unidad.
Ante la negativa de Japón a rendirse tras el lanzamiento de la bomba atómica en Hiroshima, los Estados Unidos decidieron lanzar un segundo artefacto. Por orden directa del presidente Truman, la bomba de plutonio ‘Fat Man’ (más potente que la empleada en Hiroshima) fue arrojada sobre la población de Nagasaki el 9 de agosto de 1945. La explosión destruyó alrededor del 30% de la ciudad, núcleo industrial y uno de los principales puertos del país, y mató en un instante a cerca de 80.000 personas que se sumaban a las muertes de Hirhoshima. Siendo conscientes de que a los Estados Unidos no les temblaba el pulso y ante la amenaza de que la Unión Soviética también entrase en la lucha por el Pacífico, el gobierno japonés anunció su rendición incondicional.
Si el ataque en Hiroshima ha sido ampliamente estudiado y ha servido como foco de debates, el de Nagasaki resultó todavía más polémico debido al poco margen que los Estados Unidos dio a Japón para rendirse. Mientras que algunos historiadores lo ven como una decisión tomada para poner fin definitivamente a la guerra, otros consideran que aprovecharon la situación para hacer una demostración de fuerza y comparar la potencia y efectividad de la bomba de plutonio respecto a la de uranio.
El 6 de agosto de 1945 el mundo vio por primera vez el potencial destructivo y aniquilador que era capaz de alcanzar el hombre. Ese día, Estados Unidos lanzó la primera bomba atómica de la historia sobre la población japonesa de Hiroshima.
Aun cuando Hitler y Mussolini habían muerto y las restantes fuerzas alemanas se habían rendido en mayo de 1945, el Japón del emperador Hirohito se negaba a seguir su ejemplo y planteaba continuar una lucha encarnizada en el Pacífico hasta que no hubiera nadie más para combatir, elevando todavía más el ya monstruoso coste de vidas humanas de la Segunda Guerra Mundial. Japón era la única fuerza del Eje que seguía en pie y estaba planeado que estadounidenses, británicos y soviéticos unieran sus fuerzas contra las islas para poner fin al conflicto lo antes posible, pero el presidente Harry S. Truman encontró un atajo : usar el fruto del Proyecto Manhattan, la bomba atómica, como demostración de fuerza y para causar tal shock a los fanáticos japoneses que no tuvieran más remedio que rendirse.
El 6 de agoto, el avión Enola Gray sobrevoló la ciudad de Hiroshima (con una proporción de 6 civiles por cada militar) y arrojó la bomba de uranio Little Boy sobre ella, desplegando una ola de muerte y destrucción sin precedentes. El artefacto se activó al alcanzar una altura de 590 metros, provocando una reacción atómica en la que se liberaron los 13 kilotones (equivalente a 13 000 kilogramos de TNT) de potencia y se alcanzó una temperatura de un millón de grados centígrados en un área de 256 metros de diámetro. La explosión en Hiroshima provocó la muerte de entre 100 000 y 160 000 personas, de las cuales el 30% murieron en el acto calcinados. En esta cifra se cuentan también las que murieron por las heridas, secuelas o a causa de la radiación. La ciudad, por supuesto, quedó totalmente destruida.
Aun con todo el despliegue letal del que había hecho gala su bomba, las cosas no salieron como esperaba Truman. El gobierno japonés no terminaba de creerse que los relatos que le llegaban sobre una bomba atómica fueran verdad y se negaba a rendirse ante los estadounidenses. La cabezonería de Hirohito y los suyos terminó por irritar a Truman, que decidió lanzar un segundo ataque, tres días después, sobre la ciudad de Nagasaki.
La resistencia japonesa en Okinawa fue finalmente aplastada el 21 de junio de 1945, menos de tres meses después de que las tropas estadounidenses hubieran desembarcado allí, su último peldaño antes del asalto a las principales islas de Japón en la Segunda Guerra Mundial. La isla de Okinawa fue el escenario de una de las campañas más sangrientas del frente del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Su captura fue considerada precursor vital de la invasión terrestre de las islas japonesas. La batalla fue podada "el tifón de acero" por su ferocidad.
En abril de 1945, las tropas estadounidenses hicieron un desembarco en Okinawa, que fue fuertemente defendido por los japoneses. En la campaña resultante, de tres meses de duración, las fuerzas estadounidenses llegaron a contabilizar aproximadamente 12 000 muertos y 36 000 heridos antes de que pudieran establecer el control completo de la isla.
Los japoneses, en cambio, padecieron alrededor de 100 000 bajas: hombres, mujeres y niños de Okinawa perecieron en la lucha o se suicidaron por orden del ejército japonés. En algunos casos, las familias recibieron una granada de mano para detonar cuando la captura por parte de los estadounidenses parecía inminente. Los soldados japoneses Perdieron Okinawa sencillamente porque se habían quedado sin cuevas y rocas para luchar y hombres para luchar. Del 4 de abril al 26 de mayo, las fuerzas estadounidenses en el sur de Okinawa habían avanzado solo 6,4 km. Les llevó del 26 de mayo al 21 de junio cubrir los 16 km restantes hasta el extremo sur de la isla.
Por su parte, los estadounidenses consideraron a Okinawa como una de sus mayores victorias durante la campaña del Pacífico, pero el precio pagado por ambas partes fue enorme. El 22 de junio, Ushijima, el comandante japonés, y su jefe de personal, el general Cho Isamu, cometieron suicidio ritual (seppuku) en lugar de rendirse a los estadounidenses.