Mostrando entradas con la etiqueta 1871. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1871. Mostrar todas las entradas

Stanley encuentra al doctor Livingstone, pronunciando la célebre frase: "Dr. Livingstone, supongo?"

 El 10 de noviembre de 1871 se produjo uno de los episodios más celebrados de la historia de la exploración de África. El explorador y misionero británico David Livingstone, conocido entre otros grandes logros por el descubrimiento de las Cataratas Victoria, llevaba años recorriendo el continente africano cuando se perdió todo rastro de él. La celebridad de Livingstone motivó que el propietario del New York Herald, James Gordon Benne, decidiese encargar al entonces joven reportero Henry M. Stanley su búsqueda. Tras dos años el periodista logró su objetivo: se encontraba en las cercanías del lago Tanganica cuando dos nativos le confirmaron que Livingstone se encontraba en la cercana ciudad de Ujiji. Allí, según relató Stanley en el New York Herald, se produjo tal día como hoy el encuentro entre ambos en el que el periodista dirigiéndose al veterano explorador pronunció su famosa frase: “Doctor Livingstone, supongo”.


https://historia.nationalgeographic.com.es/a/david-livingstone-medico-misionero-y-explorador_7130

Inauguración del Royal Albert Hall de Londres

 El 29 de marzo de 1871 ante una concurrencia formada por lo más granado de la sociedad inglesa la reina Victoria inauguró el Royal Albert Hall de Londres. El imponente edificio se concibió como respuesta al deseo del Príncipe Alberto, esposo de la reina, de crear un espacio para el desarrollo y disfrute de las artes y las ciencias. La propia reina puso la primera piedra de las obras el 20 de mayo de 1867. El edificio se construyó empleando la tecnología más avanzada de la época en climatización e iluminación, disponiendo de 11.000 lámparas de gas que podían ser encendidas en sólo 10 segundos y un ascensor hidráulico. En la inauguración su auditorio acogió una orquesta de 500 miembros y un coro del doble. Contaba además con el órgano más grande del mundo.

Comienza el Gran Incendio de Chicago

 El 8 de octubre de 1871 comenzó en Chicago un gran incendio que no sería controlado hasta dos días después y en el que quedó destruida gran parte de la ciudad.

Esa noche, Louis M. Cohn participaba en una partida ilegal de dados en un establo e iluminada por un farol de aceite. Dado que el juego era ilegal, la policía llevó a cabo una redada y, en su huida, Cohn derribó el farol y provocó un fuego que crecería rápidamente. A mediados del siglo XX, Chicago era una ciudad con abundancia de almacenes de madera y calles pavimentadas con pino por lo que cuando el fuego prendió se extendió por toda la ciudad sin que pudieran hacer nada. Tardaron dos días en poder apagar las llamas y, en ese tiempo, murieron 300 personas, se destruyeron 18.000 edificios y unas 100.000 personas se quedaron en la calle en situación de pobreza.

Se extendió la teoría de que había sido una vaca quien había volcado el farol que dio comienzo al incendio pero en una carta publicada tras su muerte Cohn, que se había hecho muy rico, donó enormes cantidades de dinero a la ciudad y confesó su culpa. La destrucción de la ciudad promovió que algunos de los arquitectos más reconocidos de todo el país acudieran a Chicago para encargarse de la reconstrucción de la ciudad, dando lugar a la llamada Escuela de Chicago y convirtiendo a la ciudad de Illinois en un referente arquitectónico y una de las ciudades más importantes de Estados Unidos.


La Comuna de París es derrotada

 El 28 de mayo de 1871, tras varios días de lucha, la última barricada de París cayó derrotada frente a las fuerzas de los versalleses y el experimento de la Comuna terminó de forma abrupta y, sobre todo, violenta.

Las tropas gubernamentales habían entrado en la ciudad el 21 de mayo con el objetivo de reconquistarla y volver a someterla al orden establecido por Adolphe Thiers. Aunque al Guardia Nacional había fortificado sus posiciones y había resistido durante más de dos meses, el nuevo golpe dado por los versalleses fue a una escala mucho mayor que las veces anteriores y los milicianos no pudieron resistir. Las barricadas de los comuneros fueron tomadas una a una y la mayoría de sus defensores fusilados hasta que toda la ciudad estuvo bajo el control del gobierno.

Lo que siguió al final de los enfrentamientos no fue la paz, sino una brutal represión en la que pasó a ser conocida como la Semana Sangrienta en la que cualquiera que pudiera vincularse mínimamente a la Comuna o a sus ideales tenía muchas posibilidades de acabar frente al pelotón de fusilamiento. Las muertes de esos siete días se estiman entre 20 000 y 50 000.

Francia se rinde ante Prusia tras el sitio de París

 El 28 de enero de 1871, el Gobierno de Defensa Nacional presidido por el general Louis Jules Trochu firma su capitulación frente a Prusia y pone fin al terrible sitio que estaba sufriendo París desde septiembre y a la Guerra Franco-Prusiana que estalló en julio del año anterior.

El Congreso de Viena de 1815 estableció una situación de poder en Europa que se vio rota cuando Guillermo I de Prusia y el canciller Otto von Bismarck lanzaron su plan de unificación de Alemania y derrotaron a Austria en combate, ampliando considerablemente sus territorios. Francia, recelosa de que alguien pudiera hacerle sombra en el continente, intentó frenar el avance prusiano hasta que la tensión hizo (como tanto deseaban Guillermo I y Bismarck) que le declarara la guerra a Prusia y comenzase un conflicto que tendría consecuencias mucho más trascendentes de lo esperado. Guillermo I y su canciller habían promovido los valores patrióticos teutones y la guerra con Francia les concedió la oportunidad perfecta para quitarse de en medio a su rival directo y tener vía libre para sus proyectos territoriales.

El despliegue prusiano fue rápido y efectivo, consiguiendo avanzar casi sin problemas y obteniendo victorias clave para el desarrollo del conflicto en Gravelotte y Sedán, donde fue hecho prisionero el mismísimo Napoleón III. Ante la caída del Segundo Imperio Francés y el vacío de poder, se proclamó una nueva república en París y se encargó al Gobierno de Defensa Nacional de mantener la capital francesa lejos de manos prusianas y bajo la férrea protección de los restos del ejército francés y las milicias populares. En esta situación y con el cuartel general de los prusianos en Versalles, Guillermo I sitió París hasta que la situación fue tan desesperada que tuvieron que rendirse. Para mofa de los franceses, el fin de la guerra y la proclamación de la unificación alemana tuvieron lugar en el palacio de Versalles.

Estas disputas por el poder y la influencia entre las potencias europeas marcarían un antecedente directo de la Primera Guerra Mundial y la saña con la que Francia quiso vengarse de Alemania con el Tratado (otra vez) de Versalles de 1919. El país galo no solo tuvo que pagar una inmensa cantidad de dinero a Alemania, sino que perdió los territorios de Alsacia y Lorena y la inestabilidad política y social que derivaron de la guerra provocaron un levantamiento popular en París que se negaba a aceptar la restauración del gobierno de Napoleón III, a quien consideraban un traidor y aliado de los prusianos contra los que el pueblo francés había luchado y sangrado: la Comuna de París.