El 11 de marzo de 2004 una célula de terrorismo islamista instalada en España y con conexiones con la organización terrorista internacional Al-Qaeda perpetraba en Madrid el atentado terrorista más grave de la historia de España y uno de los peores de Europa, en el cual perdieron la vida 191 personas y cerca de 2000 resultaron heridas. El atentado fue cometido contra cuatro trenes de Cercanías de RENFE que hacían los trayectos Alcalá de Henares-Madrid y Guadalajara-Madrid. Los terroristas colocaron mochilas con explosivos en el interior de los vagones de los trenes que detonaron mediante alarmas de teléfonos móviles. Las explosiones de los cuatro trenes se produjeron casi de forma simultánea a primera hora de la mañana. Tres artefactos estallaron en el tren Guadalajara-Chamartín a 500 metros de la estación de Atocha. Otras cuatro estallaron en otro de los trenes que se encontraban en la vía 2 de la estación de Atocha. Otro dos trenes estallaron en la estación de El Pozo del Tío Raimundo y en la de Santa Euguenia. La confusión de los primeros minutos dio paso a la certificación de la masacre cometida por los terroristas.