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Fallece Camilo José Cela

 El 17 de enero de 2002 falleció en Madrid Camilo José Cela. El escritor español, prolífico novelista, ensayista y periodista fallecía de una insuficiencia cardíaca. Sus últimas palabras fueron «viva Iria Flavia», su localidad de nacimiento.

Nació en 1916 en un pueblo de A Coruña, Iria Flavia, aunque con tan solo nueve años se trasladó junto a su familia a Madrid. Una enfermedad le postró en un sanatorio de Guadarrama durante 1931 y 1932 donde aprovechó para cultivar una de sus pasiones, la lectura.

Aunque tuvo un breve paso por la Facultad de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid, abandonó la carrera para asistir como oyente a la Facultad de Filosofía y Letras. Allí, influenciado por el poeta Pedro Salinas, comienza a mostrar sus primeros poemas que reciben las alabanzas de Salinas que le animan a seguir escribiendo. Después siguió creando nuevas amistades en el campo de la literatura, como Alonso Zamora Vicente, Miguel Hernández o María Zambrano. Durante la Guerra Civil terminó su primera obra, el libro de poemas Pisando la dudosa luz del día.

En los años 40 publica su primera obra, La familia de Pascual Duarte a la que siguieron La colmena, Viaje a la Alcarria y El cancionero de la Alcarria.

Esta carrera literaria meteórica le lleva en 1957 a ser elegido para ocupar el sillón de la letra Q en la Real Academia Española.

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Ya consagrado como un grande de la literatura, comienza a cosechar grandes reconocimientos como el Príncipe de Asturias de las letras en 1987 o el Nobel de Literatura en 1989. En 1996 con 80 años recién cumplidos, el rey don Juan Carlos I le concede el marquesado de Iria Flavia.

Con su fallecimiento se fue un genio de la literatura del siglo XX, en una España convulsa tras sufrir una guerra, una dictadura y el paso a la democracia.

🔼 Accidente de Palomares

 En la mañana de un día como el de hoy de 1966 dos aviones de la Fuerza Aérea estadounidense, un bombardero B-52 y un avión cisterna KC-135, chocaron durante una maniobra de repostaje sobre el cielo de Almería. Ambas aeronaves quedaron destruidas y varios de sus tripulantes murieron. Pero los daños no pararon ahí. El B52 transportaba cuatro bombas nucleares que cayeron cerca de la pedanía de Palomares, en el municipio de Cuevas del Almanzora. Las que cayeron en el cauce del río Almanzora y en el mar Mediterráneo no sufrieron daños debido a que sus paracaídas funcionaron. Sin embargo la llamada bomba nº 2 impactó a gran velocidad al oeste de la población, detonando su explosivo convencional y dispersando en el aire el plutonio que contenía. La bomba nº 3 se fragmentó y también liberó parte de su plutonio. Hasta 2009 los trabajos de seguimiento de la contaminación en la zona se han hecho con la colaboración de EE.UU., encargándose desde entonces España en solitario.

Entra en vigor la Ley Seca en Estados Unidos

 La llamada Ley Seca o Ley Volstead fue la 18ª enmienda de la Constitución de los Estados Unidos, que entró en vigor el 17 de enero de 1920 y que prohibía la fabricación, venta, consumo y transporte de alcohol en todo el país. Esta se instauró tras años de presión legal por parte de sectores sociales, en su mayoría protestantes, que llevaban desde finales del siglo XIX pidiendo la prohibición del alcohol al considerarlo una bebida tóxica e inmoral.

Aunque las intenciones de estos moralistas, según ellos mismos afirmaban, eran buenas lo cierto es que la Ley Seca tuvo como principal consecuencia el crecimiento de redes criminales controladas por la mafia y la generalización de la corrupción política y policial en las instituciones. Las persona que fuesen arrestadas por haber violado la Ley Seca serían multadas y detenidas y los locales que siguieran sirviendo alcohol serían cerrados por periodos mínimos de un año. Esto no solo hizo que aumentase el contrabando y los sobornos a funcionarios públicos, sino que proliferaran los bares clandestinos (speakeasies) y el consumo de alcohol casero o de pésima calidad, que provocó más de 10.000 muertes por envenenamiento.

Los que más se beneficiaron de la Prohibición fueron los mafiosos y los miembros de la policía corruptos o a sueldo de los primeros. El jefe de la policía de Chicago en los años 20, Charles Fitzmorris, llegó a afirmar que el 60% de los policías de la ciudad estaban “metidos en el tráfico de alcohol”. En grandes ciudades como Nueva York había decenas de miles de locales clandestinos que servían el alcohol controlado por gánsteres como Alphonse Capone, señor de Chicago cuyas ganancias anuales durante la Ley Seca sumaron más de 100 millones de dólares. Incluso las ventas de alcohol con fines médicos (como el etílico 95% utilizado para desinfectar heridas) ascendieron un 400% en el periodo entre 1923 y 1931 y las farmacias se convirtieron en un punto de venta habitual de medicinas que contenían suficiente cantidad de alcohol como para emborrachar a una persona.

La Ley Seca no solo resultó ser poco eficaz desde un principio, sino que sacó a la luz la avaricia y corrupción de los servidores públicos y puso en evidencia el alto grado de influencia que los mafiosos tenían. Las disputas entre estas organizaciones criminales por el control del negocio provocó una escalada de violencia en la que se destaca la matanza del Día de San Valentín llevada a cabo por los hombres de Capone contra los de su rival George Bugs Moran. En 1933, último año de la Ley Seca, se cometieron casi 10 asesinatos por cada 100.000 habitantes.


José de San Martín cruza los Andes

 


El 17 de enero de 1817 dio comienzo la expedición del general José de San Martín (1778-1850) para cruzar la cordillera de los Andes junto a su Ejército de los Andes de las Provincias Unidas del Río de la Plata. El viaje se produjo a través de la región argentina de Cuyo y concluyó el 8 de febrero al llegar a Chile. Es considerada una de las grandes hazañas y momento clave en los procesos independentistas de Latinoamérica.

La conocida como Expedición Libertadora estaba compuesta por 1.000 hombres liderados por José de San Martín, político y militar reconocido, junto a Simón Bolívar, como Libertador de las Américas y supuso la independencia de Argentina, Chile y Perú entre otros. Al llegar a Chile se les unieron las tropas comandadas por Andrés del Alcázar y Bernardo O’Higgins, por lo que se reunieron unas huestes de 4.000 regulares y 1.200 milicianos para enfrentarse contra las tropas realistas (las que apoyaban a la Corona Española). Para llevar a cabo el cruce de los Andes se usaron 1.600 caballos y más de 10.000 mulas, muchas de las cuales transportaban alimentos.

El cruce de los Andes fue una aventura plagada de peligros. La mayor dificultad de los expedicionarios era la altitud del recorrido, cuyo promedio superaba los 3.000 metros sobre el nivel del mar y cuyos picos máximos llegaban a sobrepasar los 4.000 metros. A estas alturas, los niveles de oxígeno son bajos y los aventureros sufrieron el llamado soroche (también conocido como puna o mal agudo de montaña) y que les provocaba mareos, fuertes dolores de cabeza, vómitos o la muerte en casos extremos. Para combatirlo solían consumir ajos y cebollas. El otro gran peligro del viaje fue la temperatura, extremadamente fría sobre todo en las horas nocturnas y que obligaba a hombres y animales a abrigarse con ponchos, frazadas y mantas.