Rosa Parks ha pasado a la historia estadounidense como la madre del Movimiento por los Derechos Civiles. Aunque llevaba tiempo siendo una figura contestataria y activista en la lucha por los derechos de los afroamericanos, muy limitados debido a las leyes de segregación, se la recuerda por el gesto de protesta que realizó al no ceder su asiento en el autobús a un pasajero blanco.
Ocurrió el 1 de diciembre de 1955 en Montgomery (Alabama), uno de los centros más concurridos de venta de esclavos siglos atrás. A pesar de que la población de color representaba alrededor del 75% de los usuarios de autobuses, estos reservaban las cuatro primeras filas de asientos exclusivamente para pasajeros blancos, los del fondo para los pasajeros de color (afrodescendientes, nativos americanos, orientales…) y las filas del medio para cualquiera, pero con prioridad para los blancos. Aquel día, Rosa Parks estaba sentada en una de las filas del medio y la llegada de un pasajero blanco hizo que el conductor le pidiera que se levantara, ante lo que ella respondió que no lo haría.
Esa sencilla acción hizo que Rosa Parks fuese arrestada, enjuiciada y condenada por transgredir el ordenamiento municipal pero también comenzó una serie de protestas populares, un boicot contra las compañías de autobuses y la organización del Movimiento por los Derechos Civiles encabezado por figuras como Martin Luther King Jr. La cuestión llegó hasta el Tribunal Supremo y en noviembre de 1956 se declaró inconstitucional la segregación en los autobuses.
Rosa Parks falleció el 24 de octubre de 2005, a los 92 años. Su cuerpo fue velado en el Capitoloio de Washington, siendo la primera mujer y la segunda persona afroamericana en recibir este honor.