Termina el genocidio de Ruanda

 El 15 de julio de 1994 es la fecha que se suele utilizar para marcar el fin del genocidio de Ruanda, un periodo de violencia extrema y violaciones en el que la etnia hutu (mayoritaria y en el poder) que exterminó al 75% de los tutsis.

Los hutu se colocaron en el poder derrocando al rey tutsi en 1959, acción que provocó el exilio de unos 150 000 tutsis. En 1990 estalló una guerra civil entre las fuerzas del gobierno hutu y el Frente Patriótico Ruandés (descendientes de los tutsis exiliados) cuya escalada de tensión y animadversión étnica culminó con el atentado contra el avión en el que viajaba el presidente de Ruanda (Juvénal Habyarimana) y el presidente de Burundi (Cyprien Ntaryamira). Durante los cien días que siguieron a este atentado, de abril a julio, Ruanda vivió una ola de violencia desmedida en la que las autoridades, el ejército, la policía y las milicias populares extremistas se dedicaron al exterminio sistemático de la población tutsi y de aquellos hutus moderados o que fueran considerados disidentes. Las armas predilectas de estos terribles acontecimientos fueron la violación (y posterior asesinato de los niños nacidos) y el masu, un tipo de machete. La masacre dejó al menos 800 000 muertos.

El genocidio de Ruanda terminó con la victoria del Frente Patriótico Ruandés sobre las fuerzas hutus y la formación de un nuevo gobierno. La respuesta de las autoridades interacionales fue insuficiente y tardía. El Consejo de Seguridad de la ONU se negó a calificar los hechos de genocidio para no estar obligado a intervenir, Estados Unidos se mostró reticente a tomar medidas dado que no era un problema que le afectara directamente y Francia y Bélgica ejercieron su derecho a veto para proteger los intereses económicos que tenían en la zona y con el gobierno hutu en el poder.