El 27 de octubre de 1466 nació el filósofo Erasmo de Rotterdam, bautizado así por su ciudad natal, que se convertiría en uno de los pensadores más importantes de la etapa renacentista. Uno de los aspectos más revolucionarios de su pensamiento fue la su libertad de pensamiento, y su manera de entender la religión. Por ejemplo, Erasmo entendía que la sexualidad era fruto de la naturaleza y era algo sano, y no fuente de pecado.
Algunas expresiones que han perdurado a lo largo de los siglos, como "tener un pie en la tumba", "tener ojos en la nuca", “caérsele el corazón a los pies" o “más vale prevenir que curar", se le atribuyen a su figura.
Entre sus publicaciones destacó Adagios, en 1500, un éxito editorial de la época. También sus viajes fueron célebres, y entre sus destinos figuran Padua, Siena, Roma y varias ciudades alemanas.
A pesar del contexto de inestabilidad que vivió (las reformas protestantes iniciadas por Lutero), fue un adelantado a su época en cuanto a pensamiento.