El teólogo Miguel Servet murió en la hoguera el 27 de octubre de 1553 en Ginebra. Servet, que nació en Aragón, Villanueva de Sijena, formó parte del movimiento de renovación de la iglesia como institución, rechazando la jerarquía papal. Servet pronto fue acusado de blasfemias, y se exilió a tierras protestantes: Basilea y Estrasburgo.
Desde el exilio escribió Sobre los errores de la Trinidad (1531) y Los diálogos sobre la Trinidad (1532). Pero su crítica a la Santa Trinidad fue considerada herejía. Su persecución le obligó a cambiar su identidad, y se refugió en Lyon bajo el nombre de Michel de Villeneuve. Durante más de una década, permaneció allí ejerciendo de médico, hasta que tomó la fatal decisión de publicar de nuevo (puesto que nunca dejó de meditar sobre la religión): Restitución del cristianismo (1552). Pese a que el libro se publicó en la clandestinidad, el ciudadano Guillaume de Trie reveló su identidad.
Finalmente, y tras meses de interrogatorios, fue condenado a muerte por sus ideas de la Trinidad y su oposición al bautismo, bajo la orden de Juan Calvino.