El 17 de mayo de 2004, Massachusetts se convirtió en el primer estado americano que legalizaba el matrimonio homosexual.
Desde principios de la década del 2000, muchos estados americanos aprobaron leyes que impedían los matrimonios de gays y lesbianas. A pesar de esto, ha habido casos en los que se han ignorado estas leyes, como sucedió en febrero de 2004, cuando el alcalde de San Francisco permitió que cientos de parejas del mismo sexo de todos los Estados Unidos pudieran contraer matrimonio. Sin embargo, el Tribunal Supremo de California anuló posteriormente esas licencias, alegando la naturaleza ilegal de la acción.
En su campaña presidencial de 2004, el presidente George W. Bush respaldó una enmienda constitucional que prohibía los matrimonios entre personas del mismo sexo, pero dejó en manos de los estados la decisión sobre las uniones civiles y las parejas de hecho. Las uniones civiles, que se legalizaron por primera vez en Vermont (en el año 2000) y posteriormente en Connecticut (en 2005), ofrecen a las parejas del mismo sexo algunos de los derechos de que disfrutan las parejas casadas heterosexuales. Sin embargo, a partir de 2006, las uniones civiles aún no han sido aprobadas y aceptadas por otros estados.
Según una encuesta de la CNN, los estadounidenses más jóvenes tienden a estar a favor de legalizar los matrimonios entre personas del mismo sexo, mientras que los estadounidenses de más edad y los residentes de los estados más conservadores se muestran en contra.
Este tema sigue siendo un tema social y político controvertido en los Estados Unidos, con casi la mitad de la población en contra de tales matrimonios y la otra mitad a favor de ellos.