El 2 de mayo de 1968, tras la toma del rectorado por parte de los estudiantes los días anteriores, las autoridades decidieron clausurar la Universidad de Nanterre y expulsó a todos los alumnos. Sin saberlo, este acto provocó el apoyo de la juventud parisina a las protestas y derivó en un movimiento social que acabaría por tomar todo el país: Mayo del 68.
El ambiente llevaba tiempo caldeándose. El gobierno de De Gaulle, héroe de la Segunda Guerra Mundial, tomaba cada día un rumbo más autoritario en el que se primaban las propuestas liberales y se olvidaban las necesidades de las clases trabajadoras. En este contexto, la Universidad de Nanterre decidió aplicar una serie de medidas entre las que se encontraban la segregación por sexo en las residencias y las restricciones con la ropa, especialmente con prendas como las minifaldas. Las primeras protestas de los estudiantes y la toma del rectorado de Nanterre querían acabar con la limitada libertad sexual que la institución permitía.
En su momento se pensó que cerrando la universidad se pondría fin al problema pero ocurrió todo lo contrario. Al día siguiente, como no podían volver a Nanterre, los estudiantes se trasladaron a la Sorbona y tomaron el centro de la ciudad, recibiendo mucho más apoyo y sumando fuerzas con toda la juventud de la capital francesa. Se levantaron barricadas en el Barrio Latino y la protesta pasó a ser una revolución social que rechazaba las guerras, las dictaduras y el sistema capitalista y apostaba por una sociedad idealista más justa y libre. El Mayo francés tuvo verdadera fuerza cuando los sindicatos de trabajadores se unieron a los estudiantes y llevaron a cabo huelgas masivas por todo el país.
Pero esta alianza era solo transitoria ya que los verdaderos objetivos de estudiantes y trabajadores eran muy distintos. Cuando un mes después del estallido de las revueltas los gaullistas volvieron a ganar las elecciones, quedó claro que el sueño había llegado a su fin.