El 4 de diciembre de 1978 se aprobó en España la Ley de Partidos Políticos, la primera de la nueva democracia y que servía para asentar el proceso de transición que dejara atrás definitivamente la dictadura franquista. Fue publicado en el BOE el 8 de diciembre y estuvo vigente hasta el 27 de junio de 2002, cuando fue sustituida por una nueva ley.
Desde la muerte del dictador Francisco Franco el 20 de noviembre de 1975, España había vivido una serie de cambios muy rápidos que buscaban instaurar un sistema democrático íntegro. Las mismas leyes que habían sustentado al régimen durante 40 años sirvieron para ponerle fin cuando en 1976 las cortes franquistas aprobaron la Ley para la Reforma Política, germen del sistema de la Transición Española. La aparición de nuevos partidos dentro de la legalidad se hizo de forma progresiva, empezando con el Estatuto de Asociaciones Políticas de 1974 y siguiendo con la ley de junio de 1976 que trataba el derecho de asociación política.
El último paso fue la Ley de Partidos, que daba a los españoles la posibilidad de “crear libremente partidos políticos en el ejercicio de su derecho fundamental de asociación” y regulaba la creación y el funcionamiento de los nuevos partidos. Las ansias por la libertad y la pluralidad política de los españoles se vieron reflejadas durante esos años ya que, entre 1976 y 1978 surgieron alrededor de 150 nuevos partidos. En las elecciones de 1979 entraron al Congreso 13 partidos distintos.