Cuando, a finales del año 1936, las tropas sublevadas parecían cerrar el cerco sobre Madrid, el gobierno republicano abandona la ciudad para poder seguir coordinando su actuación de la guerra y la política de las zonas que seguían fieles desde un lugar más seguro. Ante esta situación, el 8 de noviembre de ese mismo año se nombra al general José Miaja presidente de la Junta de Defensa de la ciudad.
Miaja nació en Oviedo en 1878 y sus primeros pasos en el mundo castrense los dio durante la guerra contra Marruecos desde el año 1900. Para 1932 ya era general y cuando se produjo la noticia del levantamiento militar el 18 de julio de 1936, estaba destinado en Madrid y decidió mantenerse fiel al gobierno legítimo de la IIª República. Es designado ministro de la Guerra al día siguiente del alzamiento y se le envió a combatir en el sur, donde sufrió una derrota considerable en su camino a Córdoba. Tras una breve estancia en Valencia, vuelve a Madrid y se encarga de preparar la defensa de la ciudad.
La capital había aguantado los ataques del bando nacional gracias a la acción de las milicias populares que la convirtieron en una fortaleza inexpugnable. Con la llegada de Miaja, esta situación se regularizó y la acción conjunta del ejército republicano y de estas milicias mantuvo a las tropas de Franco fuera de Madrid hasta el final de la guerra. Vale la pena mencionar la defensa que se hizo en Ciudad Universitaria y el río Manzanares. En marzo de 1939 apoyó el golpe de Estado promovido por Segismundo Casado para intentar poner fin a la guerra sin una masacre posterior pero ante las perspectivas de las más que probables represalias, decidió exiliarse a Argelia, de allí a Francia y por último a México, donde murió en 1958.