Las alarmas del clima suenan más altas que nunca

 Durante esta década, el dióxido de carbono atmosférico han alcanzado niveles sin precedentes en tiempos modernos, con temperaturas récord a juego. El 9 de mayo de 2013, los niveles globales de CO2 alcanzaron 400 partes por millón por primera vez en la historia humana y para 2016, los niveles de CO2 permanecieron de forma constante por encima de este umbral. Por consiguiente, el mundo sufrió un repunte del calentamiento: 2015, 2016, 2017, 2018 y 2019 fueron los cinco años más cálidos registrados desde 1880. A partir de 2014, el calentamiento marino dio pie a un fenómeno global de blanqueo de corales. Corales de todo el mundo sufrieron las consecuencias, incluso algunas partes de la Gran Barrera de Coral. En 2019, Australia declaró extintos a los roedores Melomys de la isla de Bramble Cay por el aumento del nivel del mar; se trata del primer mamífero conocido que desaparece debido al cambio climático.

En una serie de informes, científicos de todo el mundo llamaron enérgicamente la atención sobre el clima alterado de la Tierra, los riesgos que plantea y la necesidad de responder. En 2015, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático publicó su quinto informe sobre la realidad del cambio climático y sus consecuencias. Un año después, los países del mundo negociaron el Acuerdo de París, un tratado internacional por el clima que pretende limitar el calentamiento a 2 grados Celsius, que para muchos líderes mundiales y científicos es un umbral peligroso. En octubre de 2018, el IPCC publicó otro informe nefasto que describía los costes de un calentamiento de 1,5 grados Celsius para 2100, el mínimo probable que sufrirá el planeta. Ante dichos retos, se han celebrado manifestaciones por el clima que han batido récords en todo el mundo, muchas de ellas dirigidas por activistas jóvenes.