“Cuando una persona que fallece permite la realización de tres trasplantes, está regalando 31 años de vida”, explica Beatriz Domínguez-Gil, directora de la Organización Nacional de Trasplantes. “Entre un 1% y un 2% de las personas que fallecen en un hospital, lo hacen en condiciones de ser donantes. Por mucho que la ciudadanía quiera donar, si el sistema no está preparado para desarrollar de forma exquisita todo un proceso complejo que se activa a partir de ese momento, la donación no funciona”.
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