El enigma geográfico de las Fuentes del Nilo Azul tardó más de 2.000 años en ser revelado y fue un jesuita español, Pedro Páez Jaramillo, el que lo hizo. En 1618 y sin pretenderlo, encontró el origen del Nilo Azul. Sin embargo, en 1770 el explorador británico James Bruce se autoproclamó como el gran descubridor del Nilo Azul en Etiopía y la historia de Páez Jaramillo fue olvidada durante siglos.