Los guardias nazis

La intolerancia hacia determinados grupos puede llevar a circunstancias extremas». Melcher, el hijo de Eddy de Wind, evoca la figura de su padre, que era psiquiatra, y lo que decía de los guardias nazis, capaces de comportarse como animales o tener, en ocasiones, extraños gestos de humanidad, como le sucedió a él mismo con Mengele cuando le pidió que ayudara a su mujer y el médico alemán, uno de los grandes criminales nazis, lo hizo: «Algunos presos sostenían que los SS de mayor edad eran mejores en comparación con los nazis jóvenes, que habían sido educados con la propaganda del Tercer Reich y muchos provenían de entornos rurales. Pero «mi padre no estaba de acuerdo. Para él, los mayores eran peores porque sabían discernir entre el bien y el mal, habían recibido una educación normal y estaban capacitados para tomar las decisiones correctas y, sin embargo, no lo hacían. Por eso consideraba que eran, incluso, más crueles».