La cuestión de la guerra en las sociedades europeas neolíticas ha sido durante mucho tiempo objeto de debate entre los investigadores. Si bien todos coinciden en reconocer que la violencia intergrupal aumenta con el sedentarismo, la complejidad social y el aumento de la riqueza, la definición misma de los tipos de conflictos que pueden haber surgido en el seno de estas sociedades no es unánime: simples peleas entre un pequeño número de individuos para algunos, verdaderas guerras para otros. Los recientes descubrimientos realizados en el este de Francia, en el valle del Rin, aportan nuevos elementos al debate, al mostrar no solo que ciertas prácticas bélicas de gran violencia como la toma de trofeos y el ultraje al cadáver, bien documentados por la etnología, son, a finales del V milenio a. C., características de los conflictos entre grupos que se perciben a sí mismos como extraños, sino también que estas guerras, lejos de ser solo de venganza, pudieron tener como objetivo una conquista territorial.