Si algo ha demostrado la Historia es que, independientemente de los años que se vayan acumulando en el calendario, existen misterios cuya solución quedará oculta en los albores del tiempo. Así ha quedado claro gracias a sucesos inexplicables como la muerte de Amelia Earhart o, viajando algunos siglos en el tiempo, lo que acaeció con más de un centenar de personas que, entre 1587 y 1590, desaparecieron sin dejar rastro de la colonia inglesa de Roanoke (en el Nuevo Mundo).