El 13 de abril de 1913 se produjo un intento de atentado contra el entonces rey de España Alfonso XIII.
Mientras que el rey iba a caballo por la calle Alcalá junto a sus tropas con motivo de un acto de jura de bandera, un hombre salió de la multitud y avanzó hacia el rey con una pistola. Llegó a disparar pero Alfonso XIII, que ya había visto al atacante dirigirse hacia si mismo, encabrita al caballo y lo lanza hacia él. Así logró derribar al atacante y fue apresado por las tropas del rey. El agresor, Rafael Sancho Alegre, era un miembro del partido anarquista, que acusaba al rey de la guerra africana y de los fusilamientos del 1909. Fue juzgado y condenado a muerte, aunque fue indultado meses más tarde por Alfonso XIII y conmutada la pena de muerte por cadena perpetua. Con la proclamación de la Segunda República, fue liberado.