El 19 de noviembre de 2002, los 77.000 litros de petróleo que transportaba el Prestige se esparcían frente a la española Costa da Morte en Galicia, en lo que constituyó una de las mayores tragedias medioambientales y el tercer accidente más costoso de la historia (después de del transbordador Columbia y del accidente de Chernóbil).
Días antes, el 13 de noviembre, el barco monocasco avisó de una brecha de 17 metros en el lado estribor, que seguiría creciendo con el paso de los días durante la gestión de la crisis. El 19 de noviembre, durante las operaciones de remolque, finalmente el buque se partió en dos y se hundió. La marea negra contaminó 22 kilómetros de costas españolas, envenenando a los ecosistemas de la zona.
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