El 26 de abril de 1986, un accidente en la central atómica de Chernóbil, en la que por entonces era la Unión Soviética (hoy Ucrania) desató el peor desastre nuclear vivido por la humanidad.
En medio de una prueba, en la que se realizaba un ensayo rutinario de seguridad, se produjo una explosión en el reactor número 4 de la central provocando que una fuerte radiación se extendiera por gran parte del territorio.
En el momento del accidente se registraron 30 víctimas directas, pero con el paso del tiempo los datos de fallecidos no hacían más que aumentar por las secuelas radiactivas de la catástrofe.
La ciudad más afectada fue Pripyat, en donde vivían los trabajadores de la planta nuclear, pero por el viento, la nube radiactiva generada se propagó sobre Europa, contaminando zonas de Bielorrusia, Polonia, Checoslovaquia y Ucrania.
El recuerdo de Chernóbil no solo se mantiene aún presente en la memoria histórica de los ucranianos, sino también de toda la humanidad, y es que las huellas del desastre atómico todavía son visibles en nuestros días. Más de 30 años después, los científicos estiman que la zona que rodea a la antigua central no será habitable hasta dentro de 20 000 años.
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https://es.wikipedia.org/wiki/Accidente_de_Chern%C3%B3bil