El 9 de diciembre de 1996 murió en Nairobi la célebre científica Mary Leakey a los 83 años de edad.
Resulta difícil hablar de antropología sin mencionar a la saga de los Leakey: Mary y su esposo Louis fueron pioneros con sus descubrimientos y trabajos en el África Oriental siendo especialmente famosas sus excavaciones en la garganta de Olduvai (Tanzania). A ellos les debemos descubrimientos trascendentales como el famoso cráneo de homínido encontrado en la isla Rusinga, y que demostró que nuestros orígenes eran más antiguos de lo que en verdad se creía. Tras el matrimonio Leakey, sus hijos y nietos han continuado con la tradición familiar, realizando numerosas aportaciones a la ciencia.
Muchos de los hallazgos que han contribuido a conformar la imagen que hoy tenemos de la historia evolutiva del hombre están relacionados con Mary Leakey: en 1961, la antropóloga encontró los restos de homínido de gran cerebro al que se llamaría Homo habilis. Y, en 1976 y 1977 llegaría el que seguramente fuera el hallazgo más importante de su carrera investigadora: las famosísimas huellas de Laetoli. Hablamos de unas huellas de homínidos increíblemente bien conservadas en cenizas volcánicas y de radical importancia pues demuestran que esos homínidos en cuestión, presumiblemente pertenecientes a la especie Australopithecus afarensis, caminaban erguidos.