El lutier italiano Antonio Stradivari (Stradivarius según un latinismo), famoso internacionalmente por la excelentísima calidad de los instrumentos que construía, falleció el 18 de diciembre de 1737 en Cremona, al norte de Italia.
Discípulo del también lutier Nicollò Amati, empezó a firmar sus propios instrumentos en 1666 y pronto decidió innovar y probar nuevas formas, grosores o barnices para sus creaciones. Aunque también creó violas y violonchelos es especialmente recordado por sus magníficos violines, a los que dio una morfología más estrecha y alargada que sigue empleándose hoy en día. Su trabajo fue valorado ya en su momento, siendo sus instrumentos perceptiblemente mejores que otros para tocar en los grandes salones y teatros de la época, y con unos matices distintivos que hacen que sigan siendo, incluso hoy en día, los instrumentos más apreciados.
Se estima que Antonio Stradivari fabricó más de 1.200 instrumentos en vida, de los que se conservan medio centenar, y que el último lo firmó con 92 años. El violín Stradivarius mejor pagado hasta el día de hoy alcanzó el precio de 15,9 millones de dólares y era el segundo mejor conservado del mundo.