La liberal Mariana Pineda es ejecutada por garrote vil

 El 26 de mayo de 1831, tras un juicio que sirvió únicamente como pantomima y haciendo oídos sordos a las reclamaciones que venían tanto del pueblo como de parte de las clases altas, la granadina Mariana Pineda vio cumplida su condena a muerte por garrote vil. Su delito: bordar una bandera con la proclama ‘Ley, Libertad, Igualdad’.

Perteneciente a una familia de clase alta, Mariana Pineda nació en 1804 y quedó huérfana siendo apenas un bebé por lo que su educación y cuidado recayeron sobre su tío José. Este, liberal y masón, introdujo a Mariana en la defensa de la Constitución de 1812 y la lucha contra el autoritarismo que la llevaría a unirse a la lucha contra Fernando VII ayudando a liberales prófugos o sirviendo como mensajera para los que se ocultaban en Granada y los que se habían exiliado a Gibraltar. En 1826 se descubrió su participación en un supuesto complot pero acabó siendo liberada. Dos años más tarde ayudó a su primo Fernández Álvarez de Sotomayor a escapar de la cárcel en la que estaba preso por haber apoyado el levantamiento de Rafael de Riego en 1820 y Mariana fue arrestada por haber cosido una bandera que sería parte de algún complot revolucionario.

Al no conseguir sacarle ningún tipo de información útil, Mariana Pineda fue encerrada en el convento de Santa María Egipciaca hasta 1831, cuando las autoridades simularon un juicio contra ella y la condenaron a morir por garrote vil. El caso de Mariana Pineda había generado bastante revuelo no solo en Granada y alrededores y, tras su muerte, la joven se convirtió en un símbolo de la lucha constitucionalista y una mártir para la causa. En 1927 el poeta y dramaturgo Federico García Lorca escribió una obra de teatro basada en su historia.