Tras haber alcanzado el poder en 1933, Adolf Hitler comenzó un proceso que convertiría la república de Weimar en un régimen construido sobre las ideas radicales del Partido Nacionalsocialista de Alemania (NSPD) y en el que todos los poderes del estado se reunirían en su figura. Desde este momento, y al igual que había hecho Mussolini con el término ‘Duce’ (jefe en italiano), Hitler asumió el título de Führer que significa “guía” o “líder” en alemán. Además, había sido utilizado por el pangermanista Georg von Schönerer.