El rey Carlos I de España y V de Alemania cedió el 16 de enero de 1556 la corona a su hijo Felipe II, nacido en 1527, a los 29 años de edad, pasando a ser el monarca más poderoso de la época. Heredó, pues, todos los territorios que había regentado su padre, a excepción del Sacro Imperio Germánico, cuya corona cedió a Fernando I de Habsburgo.