El 30 de mayo de 1982 el gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo autorizó el ingreso de España en la Organización del Tratado del Atlántico Norte, siendo el primer país que se unía a esta institución desde que la República Federal Alemana lo hiciera en 1955.
La decisión generó una fuerte polémica y división en la sociedad española ya que, a pesar de que debería haber sido un asunto tratado en el parlamento, el gobierno de la UCD inició las conversaciones previas a la unión ya en junio de 1980. Cuatro años después, en 1986, con los socialistas de Felipe González en el poder, se convocó un referéndum en el que se preguntaba sobre la permanencia o salida de España en la OTAN. González, que había encabezado una fiera oposición en el momento del ingreso, de golpe pidió a los españoles que votaran a favor de quedarse.
La OTAN fue la respuesta militar del bloque occidental a las tensiones que surgieron entre Estados Unidos y la Unión Soviética inmediatamente después del final de la Segunda Guerra Mundial, en el conflicto indirecto de casi medio siglo conocido como Guerra Fría.