El ‘Show de Fraga’ y su baño en Palomares

 

El 7 de marzo de 1966 España fue testigo de uno de los momentos más icónicos y que mejor representarían las técnicas de manipulación y engaño empleadas por el régimen franquista: Manuel Fraga Iribarne, ministro de Información y Turismo, bañándose en lo que los españoles creyeron que era Palomares (Almería).

En enero de ese mismo año, el día 17 para ser exactos, dos aviones estadounidenses (un bombardero B-52 y un avión de reaprovisionamiento KC-135) colisionaron sobre el espacio aéreo de Almería, precipitándose contra la superficie y liberando por el camino cuatro bombas termonucleares 75 veces más potentes que la que arrasó Hiroshima en 1945. Por suerte ninguna de ellas detonó, pero sí que liberaron una considerable cantidad de residuos nucleares en la playa de Palomares. Por aquel entonces, y como parte de la nueva y amistosa relación que el régimen de Franco mantenía con los estadounidenses, el ministro Manuel Fraga estaba llevando a cabo una masiva campaña que convertiría a España y sus playas en un referente del turismo europeo bajo el llamativo eslogan ‘Spain is different’. Una playa contaminada por productos radiactivos peligrosos podía suponer una auténtica piedra en el camino y el gobierno decidió tomar medidas.

De cara al público, el NO-DO mostró a un alegre y dicharachero Manuel Fraga disfrutando de un agradable chapuzón en las aguas de Palomares junto al entonces embajador de los Estados Unidos, Angier Biddle Duke. La finalidad del vídeo era demostrar que no había ningún peligro ni motivo de preocupación y que la susodicha crisis radiactiva de la que se hablaba estaba infundada. Incluso Anne Baxter, oscarizada actriz que se encontraba grabando Las siete magníficas en Almería, se ofreció a participar en la farsa junto a sus compañeras de reparto. Detrás de las cámaras la realidad, era muy distinta y no solo porque estas imágenes fueron grabadas fuera de la zona de peligro y no en Palomares, sino porque tanto fuerzas estadounidenses como dispositivos de la Guardia Civil y del Ejército español estaban llevando a cabo labores de descontaminación y limpieza bajo el mayor de los secretismos.

El incidente de Palomares nunca llegó a convencer del todo y lo que el régimen pretendía ocultar bajo una arena altamente contaminada acabó por convertirse en el ejemplo más recurrente de sus técnicas de desinformación. Con los años, fueron muchos los implicados en los procesos de limpieza que sufrieron las secuelas de la exposición a la radiactividad y, en la actualidad, Estados Unidos y España siguen discutiendo qué hacer con los residuos de Palomares, así como la forma de indemnizar a los afectados.

ENLACES:

https://es.wikipedia.org/wiki/Incidente_de_Palomares