El 18 de junio de 1997 el líder histórico de los Jemeres Rojos y cabecilla del genocidio camboyano, Pol Pot, fue arrestado por un grupo de insurrectos tras pasar años oculto en la selva.
Saloth Sar, su verdadero nombre, nació en el seno de una familia campesina acomodada en 1925 o 1928 (según dónde se mire) y conoció de primera mano la vida rural y el trabajo de artesanos y labradores. Su radicalización comenzó en la década de los cuarenta, cuando entró en contacto con grupos que intentaban acabar con el gobierno colonial francés. En 1949 fue enviado a estudiar a París con una beca y allí conoció el ideario comunista y a la figura de Iósif Stalin. Al volver a Camboya tras haber perdido la beca por sus malas calificaciones encontró vínculos con el Partido Comunista Chino y formó sus propios grupos de ideología de extrema izquierda.
Pol Pot encontró su oportunidad de brillar en 1970, cuando los Estados Unidos apoyaron un golpe de Estado encabezado por el general Lon Nol y Pol Pot organizó a su guerrilla armada para combatirlo, los Jemeres Rojos. Las luchas duraron hasta abril de 19775, momento en el que los jemeres tomaron la capital Phnom Penh y Pol Pot pudo dar comienzo a su macabra visión: crear una utopía campesina aislada del resto del mundo en la que se reescribía la historia y se controlaban absolutamente todos los aspectos de la población para asegurarse de que “estaban protegidos contra los males capitalistas”. Especialmente célebres son los campos de la muerte de Pol Pot, lugares terribles donde se llevaron a cabo toda clase de torturas, se purgó a la población que el líder camboyano considera insurrecta o peligrosa y en total se asesinó a más de dos millones de personas en los 44 meses que estuvo al frente del país.
La locura de Pol Pot llegó a tal punto que en 1978 el ejército vietnamita decidió entrar en el país y deponer al gobierno de los Jemeres Rojos, sustituyéndolo por uno de corte comunista pero muchísimo más moderado. Pol Pot y sus seguidores se ocultaron en la selva y retomaron su vida guerrillera, pero en 1985 anunció que se retiraba de la lucha pero no abandonaba el liderazgo de los Jemeres Rojos. Con el paso del tiempo la violencia fue bajando, se alcanzaron treguas y acuerdos con el gobierno y la guerrilla se desmembró en distintas facciones. Fue precisamente una de estas escisiones la que, en 1997, capturó y encarceló a Pol Pot pero no lo entregó a las autoridades. El tirano camboyano murió menos de un año después sin haber sido juzgado por sus crímenes.
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