Para comprender el mundo natural, los científicos deben medirlo. Pero ¿cómo definimos las unidades? Durante décadas, los científicos han redefinido de forma gradual las unidades clásicas a partir de constantes universales, como emplear la velocidad de la luz para definir la longitud de un metro. Pero la unidad científica de masa, el kilogramo, seguía vinculada al «Le Grand K», un cilindro metálico almacenado en Francia. Si la masa de ese cilindro variaba por el motivo que fuera, los científicos tenían que recalibrar su instrumental. Pero ya no: en 2019, los científicos acordaron adoptar una nueva definición de kilogramo basada en un factor fundamental de la física llamada constante de Planck y las definiciones mejoradas de las unidades de corriente eléctrica, temperatura y la cantidad de partículas de una sustancia dada. Por primera vez, todas nuestras unidades científicas derivan de constantes universales, lo que garantiza una era de mediciones mucho más precisas.