Por más que nos disguste la idea de la guerra, es innegable que la llevamos en la sangre. Forma parte del ADN de la humanidad, y aunque muchos no lo crean, los conflictos bélicos han sido causantes de grandes avances para el hombre, a pesar de que hayan traído otros logros no tan positivos como el de la bomba atómica.
Este poderoso artefacto es uno de los mayores inventos científicos del ser humano. Por eso, aunque no tenga unos fines deseables, y a pesar de que esperamos que nunca jamás vuelva a utilizarse.