El epidemiólogo británico Richard Doll abrió los ojos al mundo sobre los peligros del tabaco para la salud, publicando en 1954 una investigación que confirmaba por primera vez el vínculo entre el consumo de tabaco y el cáncer de pulmón. Aunque en su momento pocos hicieron caso, con el tiempo Doll, también fumador, consiguió cambiar la mentalidad y las vidas de millones de personas.