En febrero de este año, los físicos del Observatorio de Detección de Ondas Gravitacionales (Ligo, por sus siglas en inglés) confirmaron la existencia de las ondas gravitacionales, no una, sino dos veces. Se trata de un descubrimiento fundamental sobre la naturaleza de nuestra realidad. Recordemos de qué se trata este hecho.
Normalmente estamos familiarizados con el concepto de tiempo y espacio, es decir el ‘contenedor’ de cuatro dimensiones en el que vivimos. Pero resulta que el espacio-tiempo no es una caja rígida. Es un océano en movimiento, con ‘olas’ subatómicas vivas. Esta es la teoría de la relatividad especial que Einstein propuso pero que nunca se pudo demostrar, hasta este año.
Según esa teoría, el universo está ‘cosido’ por una ‘red’ de espacio-tiempo que se deforma cuando se le pone encima una masa. Las ondas gravitacionales ocurren cada vez que un cuerpo masivo se mueve y deforma esa ‘red’. Como resultado, el espacio y el tiempo se deforman donde y cuando pasan esas ondas (casi como lo que pasa cuando Homero llega a la tercera dimensión).
Lo que más impresiona de este descubrimiento es que le tomara cien años a los humanos demostrar la teoría, y más aún, que un joven de 20 años la imaginara en su mente. Mira en este video una explicación de las ondas gravitacionales (activa los subtítulos en español).