En el contexto internacional de lucha contra el terrorismo internacional desarrollada tras los atentados terroristas del 11-S, a comienzos de 2002 Bush acusó a Irak de amparar el terrorismo internacional, lo que justificaba, según su Administración, un nuevo conflicto armado contra Irak. La amenaza de una inminente intervención militar provocó una profunda ruptura del consenso de los países occidentales. Mientras los Gobiernos de algunos países como Reino Unido o España, respaldaban la decisión de los EE.UU., otros, como Francia y Alemania entre ellos, decidían condenar cualquier intervención bélica estadounidense ya que consideraban que no existían pruebas concluyentes sobre la existencia de armas de destrucción masiva en territorio iraquí -esta había sido la razón fundamental que había esgrimido la Administración Bush. A comienzos de 2003, el gobierno de Bush denunció que el régimen de Hussein estaba violando dicha resolución, en tanto que no colaboraba de forma satisfactoria con el equipo de inspectores, y que continuaba ocultando armas químicas y biológicas. Ante la imposibilidad de que el Consejo de seguridad aprobara una nueva resolución que autorizara una intervención armada, Bush lanzó el 17 de marzo un ultimátum de 48 horas para que Saddam se exiliara, tras reunirse en la cumbre de Las Azores con Tony Blair y José María Aznar. El 20 de marzo, las fuerzas anglonorteamericanas, desplegadas en el golfo Pérsico desde hacía meses, iniciaban un demoledor ataque aéreo y el inicio de la invasión terrestre. A pesar de que las tropas iraquíes parecieron, en un principio, oponer una resistencia mayor de la espereada al mantener el control de las principales ciudades meridionales, EE.UU. iniciaron el cerco a Bagdad el 3 de abril. En el frente norte, si bien Turquía negó el permiso de paso a los norteamericanos para que invadieran Irak, los guerrilleros kurdos, con la ayuda de las fuerzas especiales de los EE.UU., avanzaron sobre Mosul y Kirkuk. El 9 de abril, Bagdad era ocupada y el régimen se derrumbaba, mientras sus principales dirigentes desaparecían sin que se conociera su paradero. La ocupación total del país árabe se completó el día 14 y el Pentágono dio por concluida la fase militar del conflicto.