Otro gran invento que quizá nos pase inadvertido pero que ha cambiado la vida de la comercialización de productos, ha sido el código de barras. La separación y el grosor de cada línea hace que cuando pasa por el escáner, se sepa exactamente qué producto es el que se está facturando. Algo tan obvio hoy en día supuso toda una revolución permitiendo ahorrar tiempo y dinero en el comercio mundial, abaratando el producto final, con absoluta vigencia hoy en día. Haz la prueba y abre el frigo ¿cuántos productos tienes sin código de barras? Ya verás qué sorpresa…
Estos monótonos conjuntos de líneas negras y blancas se pueden encontrar actualmente en casi todos los productos que se venden en las tiendas.
A primera vista parece difícil entender cómo pueden haber producido algún impacto en el mundo, pero han cambiado por completo el modo en que compramos.
Norman Woodland desarrolló una primera forma del código de barras en 1949 combinando los conceptos de las bandas sonoras de películas y el código Morse para ayudar a hacer más rápido los controles de almacén.
Actualmente, permite acceder instantáneamente a los detalles de los productos, su precio y cantidad en stock pasándolo simplemente por un láser.

